El presidente francés, François Hollande, inicia hoy un viaje de dos días a Argelia durante el que va a intentar normalizar las relaciones con la antigua colonia, marcadas por un pasado tormentoso, y desarrollar la cooperación económica con cuantiosos contratos.

Hollande adelantó a primera hora de la mañana el habitual Consejo de Ministros de los miércoles para salir pronto en dirección a Argel, adonde va acompañado de una decena de sus ministros, una treintena de empresarios, una decena de parlamentarios y personalidades del mundo de la cultura y del espectáculo.

El Elíseo ha preparado durante meses este desplazamiento, que se anunció poco después de su elección en mayo, con misiones previas de media docena de ministros, y en especial del ex primer ministro conservador Jean-Pierre Raffarin, gran conocedor de la que fue colonia francesa hasta la independencia en 1962 tras una guerra que continúa muy presente en los dos países.

Precisamente, la forma de abordar las heridas históricas por ese conflicto y por los más de 130 años durante los que Francia dominó Argelia constituye uno de los cometidos más delicados para Hollande en estos dos días en que se reunirá con su homólogo Abdelaziz Buteflika, que acude a recibirlo.

Aunque no se esperan gestos de excusas y de arrepentimiento explícitos, habrá momentos significativos en algunas ceremonias, por ejemplo en un acto en una plaza de Argel que lleva el nombre del militante comunista Maurice Audin, asesinado por ser una figura de la lucha por la independencia.

Hollande, que pasó varios meses en Argelia en 1978 cuando era estudiante de la prestigiosa Escuela Nacional de la Administración (ENA) que forma a las elites francesas, reconoció hace dos meses "la represión sangrienta" en París de activistas argelinos por la independencia el 17 de octubre de 1961, con decenas de muertos a manos de la policía francesa.

Más allá de esta cuestión, la visita tiene una importante dimensión económica y servirá para formalizar una quincena de contratos, entre ellos uno por el que Renault construirá una planta de fabricación de coches en Orán.

En el terreno diplomático, Hollande y Buteflika discutirán de temas de la actualidad internacional como el Sáhara Occidental y particularmente de la situación en Mali.

Francia es uno de los principales valedores de una intervención internacional para restablecer el control por las autoridades de Mali del norte del país, en manos de milicias algunas de ellas vinculadas a Al Qaeda. Una intervención que suscita suspicacias en Argelia.

Otros temas bilaterales sensibles son la inmigración -las restricciones a la concesión de visados a los argelinos que quieren ir a Francia es objeto de roces permanentes- y el esclarecimiento de las responsabilidades del asesinato de siete monjes trapenses franceses en Tibehirine (Argelia) en marzo de 1996.