El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, criticó hoy el anuncio de Israel de continuar con la construcción de nuevos asentamientos en Jerusalén Este y advirtió de que el proceso de paz en la región está "totalmente congelado".

"Llamo a Israel para que se abstenga de continuar con este camino peligroso, que socava las perspectivas de una posible reanudación del diálogo y un futuro en paz para palestinos e israelíes", afirmó Ban en su última conferencia de prensa del año.

El secretario general expresó su "profunda preocupación" por el aumento de la actividad de asentamientos en Cisjordania, en especial en los alrededores de Jerusalén, y advirtió que "amenaza gravemente" al establecimiento de un estado palestino "viable".

"¿Cuántas veces he condenado en el pasado estos asentamientos ilegales? Son una clara violación de las leyes internacionales y están obstruyendo la paz en la región", denunció el máximo responsable de Naciones Unidas.

Ban advirtió que el proceso de paz está "totalmente congelado", dijo que las partes parecen "más polarizadas que nunca" y lamentó que la solución de dos estados "esté más lejos que nunca desde que comenzó el proceso de Oslo".

"Tenemos que encarrilar el proceso de paz lo antes posible antes de que sea demasiado tarde", añadió el diplomático surcoreano, quien urgió al Gobierno israelí a abstenerse de continuar con su política de nuevos asentamientos.

El secretario general recordó que hace unas semanas se involucró personalmente para facilitar el alto el fuego entre Israel y Hamás y para urgir a las partes a no caer en las "provocaciones" que hagan peligrar el ya de por si "muy frágil" proceso de paz en la región.

Israel aprobó hoy la fase final de un proyecto de construcción de 2.600 viviendas en un nuevo asentamiento en Jerusalén Este, tras anunciar recientemente otro plan en una controvertida colonia, que ha despertado críticas internacionales.

El Consejo de Seguridad de la ONU celebró hoy consultas tras el anuncio del Gobierno israelí pero no pudo aprobar una condena de los asentamientos debido a la oposición de Estados Unidos, que ejerció su derecho de veto.

La negativa de EE.UU. a apoyar una declaración presidencial del Consejo en contra del anuncio de Tel Aviv obligó a que los otros catorce países del máximo órgano de decisión de la ONU condenaran por separado los asentamientos.

"Francia, Alemania, Portugal y Reino Unido están extremadamente preocupados y se oponen con firmeza al anuncio de Israel (...) en especial en el área denominada E1", dijeron los países europeos del Consejo en un comunicado conjunto.

Así, advirtieron que de seguir adelante con esos planes se pondría "en peligro" la posibilidad de un estado palestino "soberano, independiente y viable" en el que Jerusalén sea la capital tanto de Israel como de Palestina.

"El anuncio de Israel de acelerar la construcción de los nuevos asentamientos manda un mensaje negativo y ponen en entredicho su disposición a negociar", advirtieron los europeos, que llamaron a Tel Aviv a suspender sus planes "de forma inmediata".

Con la única excepción de EE.UU., el plan de Israel recibió también las críticas del resto de países del Consejo de Seguridad, que salieron por bloques para leer comunicados de condena a los nuevos asentamientos.

A la salida de las consultas, el representante palestino, Riyad Mansour, agradeció que catorce países del Consejo hayan dicho que los asentamientos "son ilegales y un obstáculo, y recordó que Washington los ha criticado también "así que la condena es unánime".

Por su parte, el embajador israelí, Ron Prosor, expresó su "sorpresa" porque el plan de construir viviendas judías en Jerusalén haya movilizado de forma "urgente" al Consejo de Seguridad en una semana en la que, dijo, se cometieron "otras atrocidades".

"Lo repito, una y otra vez, los asentamientos no son el principal obstáculo para la paz en la región, es la negativa palestina a reconocer a Israel", afirmó el embajador, quien añadió que las pretensiones territoriales palestinas suponen una amenaza para el Estado judío.

Los palestinos reclaman Jerusalén oriental como capital del Estado Palestino y alegan que las políticas expansionistas de Israel en torno a los asentamientos en Jerusalén Este impiden la viabilidad de un estado con continuidad territorial.

La aprobación de este nuevo proyecto se produce dos días después de que otro subcomité diera el visto bueno preliminar a otro proyecto para levantar 1.500 viviendas en la colonia judía de Ramat Shlomo, considerada parte de Jerusalén Este.

Ambos anuncios tienen lugar apenas dos semanas después de que Israel declarara sus intenciones de construir 3.000 nuevas unidades en Jerusalén Este y Cisjordania, como medidas punitivas al reconocimiento de Palestina como estado observador de la ONU.