El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, pidió que no se atente contra la vida de los homosexuales, aunque manifestó que no tolerará la promoción de la homosexualidad.

"Si hay algunos homosexuales, no tenemos que matarlos o perseguirlos, pero no debería promocionarse la homosexualidad. Eso no lo podemos aceptar, como si fuera una cosa buena", dijo Museveni, citado hoy por el diario ugandés Daily Monitor.

Durante un discurso con motivo del nombramiento de un nuevo arzobispo para la Iglesia Anglicana de Uganda, el máximo mandatario del país africano -en el poder desde 1986- solicitó a los clérigos que usaran los púlpitos para "guiar a los jóvenes" y para "predicar contra males como el sida y la homosexualidad".

En 2009, el diputado ugandés David Bahati presentó ante el Parlamento un proyecto de Ley contra los homosexuales que proponía la pena de muerte para los actos de "homosexualidad con agravantes": violación homosexual, actos homosexuales con menores de edad y discapacitados o cuando el acusado sea portador del VIH.

Sin embargo, revisiones posteriores del texto suprimieron la pena de muerte en cualquier supuesto.

El pasado día 12, el arzobispo emérito de Ciudad del Cabo (suroeste de Sudáfrica), Desmond Tutu, publicó en el Daily Monitor una carta a los diputados de ese país en la que les solicitaba que rechazaran el proyecto de Ley.

"Con gran dolor contemplo, aún hoy, la subyugación y represión de hermanos africanos cuyo único crimen es practicar el amor. El odio, en ninguna de sus formas, tiene lugar en la casa de Dios", manifestó Tutu en la misiva.

En la actualidad, muchos países africanos consideran ilegal la homosexualidad, y las autoridades, como en los casos de Uganda o Zimbabue, han hecho declaraciones en términos muy agresivos contra esos colectivos.