Avigdor Lieberman presentará mañana su dimisión como viceprimer ministro y titular de Exteriores de Israel, la cual anunció ayer para defenderse de las inculpaciones por abuso de confianza y fraude, anunció hoy la radio pública del país.

Lieberman, que ha pedido ser despojado de la inmunidad parlamentaria, renunciará tras la reunión semanal del gabinete en Jerusalén.

El todavía jefe de la diplomacia israelí y líder del partido ultranacionalista Israel Beitenu anunció ayer su intención de dimitir para "cerrar rápido" el caso por el que fue inculpado el pasado jueves y "limpiar" así su nombre.

Lieberman sí concurrirá, en cambio, a las elecciones legislativas del próximo 22 de enero, como número dos de Likud Beitenu, la lista conjunta entre Israel Beitenu y el derechista Likud, del primer ministro Benjamín Netanyahu.

La candidatura obtendría una cómoda victoria, con entre 35 y 39 diputados, por los 17 a 20 de los laboristas, un centro fragmentado y una fuerte subida de la ultraderechista El Hogar Judío-Unión Nacional, que arrancaría hasta 16 escaños, según cuatro sondeos difundidos ayer por distintos medios locales.

Algunos analistas creen que el ministro negociará contrarreloj un acuerdo honroso fuera de tribunales, incluso antes de los comicios.

Netanyahu ha deseado a Lieberman que "pruebe su inocencia" y regrese pronto para ocupar un "puesto clave" en el Ejecutivo, mientras que la oposición ha aplaudido la decisión, que pedía desde el jueves.

Ese día, el fiscal general del Estado, Yehuda Weinstein, cerró un sumario grave en contra de Lieberman sobre empresas-tapadera de blanqueo de dinero, pero le inculpó de abuso de confianza y fraude por otro caso menor, sustentado en la confesión de uno de sus ex asesores legales, Zeev Ben-Arie.

Ben Arie fue condenado a cuatro meses de servicios sociales por pasarle documentación de forma ilegal cuando ejercía como embajador en Bielorrusia en 2008.

El texto contenía una petición de asistencia técnica por parte del Ministerio israelí de Justicia a su equivalente en Minsk en la que se detallaban las sospechas que se ciernen contra Lieberman y los asuntos en los que se precisaba colaboración, así como números de cuentas bancarias y nombres de personas que entrevistar.

Lieberman insiste en que desechó la carta sin leerla.