El presidente ruso, Vladímir Putin y su homóloga brasileña, Dilma Rousseff, se reunirán hoy el Kremlin con el propósito de impulsar las relaciones estratégicas entre la potencia euroasiática y el gigante latinoamericano.

Tanto Moscú como Brasilia han declarado su interés en fomentar y diversificar los intercambios comerciales, hasta ahora centrados en el sector primario.

Ya ayer, en la primera jornada de su visita a Moscú, Rousseff se apuntó un importante tanto comercial: el fabricante brasileño de aviones Embraer recibió la certificación oficial para comercializar sus aeronaves en Rusia.

Testimonio de la importancia del aspecto económico de la visita de Rousseff es la delegación de más cien empresarios brasileños que participa en un foro de negocios que se celebra en la capital rusa.

Brasil quiere "participar en las prospecciones petroleras en Rusia en aguas profundas", dijo a Efe un portavoz de la comitiva presidencial brasileña.

Rusia, en tanto, tradicional exportador de armas, está interesado en vender tecnología militar.

Según el Kremlin, en sus conversaciones de hoy los jefes de Estado analizarán, entre otros asuntos, las posibilidades de profundizar la "asociación estratégica" en campos como la energía, la investigación del espacio y la cooperación científico-técnica.

La cumbre ruso-brasileña coincide con el cumpleaños de la mandataria latinoamericana, a quien la víspera el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, regaló por ese motivo un pequeño cofre de madera lacada.