Los líderes de la UE aseguraron hoy que han disipado las dudas sobre el euro y que se puede abrir un nuevo capítulo sobre la transformación a largo plazo de la eurozona, pero analistas y eurodiputados se mostraron decepcionados por la falta de ambición y el aplazamiento de un calendario hasta junio próximo.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó que todos los que cuestionaron la supervivencia del euro se han equivocado, ya que la Unión Europea hace frente a la crisis y "tiene una visión a largo plazo para la Unión".

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aseguró: "Lo peor lo hemos dejado atrás", en una declaración está madrugada al término de la primera jornada de debates.

Más tajante se mostró el presidente de Francia, François Hollande, al asegurar que la UE ha conseguido "pasar página" a la crisis del euro y terminado con las dudas sobre el futuro de la moneda única y de sus miembros, tras el reformulado rescate a Grecia y el acuerdo sobre el marco legal del supervisor bancario único.

Para el jefe del Elíseo, esta cumbre ha supuesto el "fin de un periodo" en el que se han afrontado los "problemas que atormentaron e incluso desorganizaron a la UE con una crisis histórica", lo que permitirá a Europa centrar su atención en el crecimiento y el empleo.

"¿Todo está arreglado? No. ¿Qué es lo que no se ha solucionado? El paro, el débil crecimiento, por no decir la recesión en ciertos países", señaló, al tiempo que se mostró confiado en que el impulso de la economía sea la gran prioridad europea en 2013.

Por contra, la canciller alemana, Angela Merkel, fue mucho más cautelosa en su análisis.

Admitió que Europa ha avanzado, pero insistió en que no puede "cejar en sus esfuerzos" para acometer reformas estructurales.

Ese proceso de transformación, advirtió, es "muy, muy difícil y doloroso" y las medidas que se toman para subsanar la falta de disciplina fiscal durante años y la pérdida de competitividad se notarán solo mucho tiempo después.

La jefa del Gobierno alemán también celebró que los líderes tengan ahora una visión a largo plazo de la futura unión económica y monetaria (UEM), la cual será implementada "paso a paso".

Pero no todos lograron disfrazar su decepción sobre las conclusiones aprobadas durante la cumbre con el éxito de dos importantes acuerdos en los días previos a la cumbre: el supervisor bancario y el próximo desembolso de ayuda a Grecia tras el exitoso programa de recompra de deuda helena.

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, lamentó la "insuficiente" aceptación de las propuestas contenidas en el informe elaborado por él junto a Van Rompuy, Barroso y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.

Las conclusiones aprobadas por los Veintisiete no mencionan varios puntos clave de esa propuesta, como los eurobonos, un sistema común de garantías de depósitos o un fondo de amortización de deuda.

Los Veintisiete encargaron a Van Rompuy que presente en junio una hoja de ruta con un calendario sobre la coordinación de las reformas nacionales, las dimensiones sociales de la UEM, las modalidades de los contratos individuales para promover la competitividad y el crecimiento y el "mecanismo de solidaridad" que incentivaría con ayudas el esfuerzo reformista.

"Los cuatro presidentes (...) habíamos presentado propuestas que superaban claramente la ambición de algunos países", dijo Juncker, que argumentó: "Éramos demasiado ambiciosos".

No obstante, pidió que no se olviden las propuestas y que se tomen las conclusiones de hoy como un "camino" hacia esos objetivos.

Tanto analistas como eurodiputados criticaron precisamente esta falta de ambición.

En opinión del líder de la Alianza de los Liberales y Demócratas Europeos, Guy Verhofstadt, "a la cumbre le faltó ambición. El pasado junio, el Consejo decidió que a finales de año habría una hoja de ruta vinculada a un calendario" y encargaron a los cuatro presidentes un informe, cuando ahora posponen las discusiones otros seis meses.

Para los analistas de Barclays, la cumbre "ha sido incluso más decepcionante de lo anticipado", porque los líderes "aguaron" las propuestas de los cuatro presidentes.

"Se han enterrado algunas propuestas, al menos por ahora, y creemos que el resultado final carece de una clara estrategia para la reforma institucional de la eurozona", señaló la compañía, que habló incluso de un "fracaso".