El presidente de Uruguay, José Mujica, quiere viajar a Cuba para apoyar al mandatario venezolano, Hugo Chávez, en su recuperación postoperatoria, porque "en la vida hay que ser agradecido", según dijo en unas declaraciones publicadas hoy.

Chávez "ayudó" a Uruguay y "tengo y tenemos la obligación de no olvidarnos", dijo Mujica al semanario Búsqueda de Montevideo.

El jefe de Estado uruguayo señaló que quiere llevarle personalmente su solidaridad al presidente venezolano, aunque condicionó el viaje a la autorización previa de los médicos que atienden a Chávez en Cuba, donde fue operado el martes 11 de diciembre .

Además, Mujica, pese a que se define como "no creyente", le pidió hace dos días "a unos amigos" que organicen para hoy una misa católica en una Iglesia de Montevideo para que quienes "quieran manifestarse religiosamente" por la salud del presidente venezolano "tengan un lugar" para hacerlo.

El presidente anunció que les acompañará en la misa.

El mandatario uruguayo envió el pasado martes a través de la embajada de Venezuela una carta a Chávez deseándole una "pronta recuperación".

"Querido compañero: me cuesta escribirte estas líneas, prefiero llamarte como tantas veces para hablar de nuestras preocupaciones y esperanzas para con este continente tan rico y tan demandante", comienza la misiva.

En la carta, Mujica dice haber pensado "más de una vez cómo estar" con el mandatario venezolano, apoyándole para salir del "trance" en el que se encuentra.

"Aquí estoy, diciéndote que todos nosotros te deseamos una pronta recuperación, que vuelvas cuanto antes con tu fuerza, tu humor y tu compañerismo", agrega el texto.

Mujica y Chávez mantiene amistad desde hace años y el presidente venezolano impulsó la reapertura de cooperativas de trabajadores uruguayos, además de respaldar un acuerdo para la venta de petróleo venezolano a Uruguay en condiciones ventajosas.

El presidente venezolano fue sometido el pasado martes a su cuarta operación contra el cáncer que le fue detectado en junio de 2011.

Antes de trasladarse a La Habana, el gobernante venezolano planteó por primera vez el riesgo de su muerte o inhabilitación y designó como su sucesor político a su vicepresidente, Nicolás Maduro.