Los egipcios residentes en el extranjero comenzaron hoy a votar en el referéndum sobre la nueva Constitución, pese al boicot de más de 300 diplomáticos que se han negado a supervisar la votación.

Unos 586.000 egipcios expatriados tienen derecho a votar en esta consulta en cerca de 140 legaciones diplomáticas, casi la mitad de ellos (261.924) en Arabia Saudí.

El Ministerio egipcio de Exteriores informó en un comunicado de que hasta la 13.00, hora local (11.00 GMT), un total de 2.200 ciudadanos egipcios votaron en Kuwait, mientras que en las ciudades saudíes de Riad y Yeda lo hicieron 1.700 y 1.500, respectivamente.

Según la nota, un total de 128 embajadas y once consulados egipcios abrieron sus puertas hoy para que los expatriados voten, mientras que lo residentes en los países en los que Egipto no tiene representación diplomática lo harán por correo.

La votación, que se prolongará hasta el próximo sábado y será de 08.00 horas a 20.00 hora local en los distintos países, transcurrió en esta jornada con normalidad.

Hace seis días, unos 350 diplomáticos en el exterior se opusieron a supervisar el proceso, según informaron en un comunicado en su página web, donde rechazaron vigilar el referéndum "de una Constitución por la que se derrama la sangre de los egipcios".

Dentro de Egipto, un sector de los jueces encargados de supervisar el referéndum -fijado para los próximos 15 y 22 de diciembre- se niega a hacerlo en señal de protesta contra las últimas decisiones del presidente egipcio, Mohamed Mursi.

Ayer, el poderoso Colegio de Jueces, la principal asociación de la magistratura, anunció que sus miembros no participarán en la supervisión de la consulta.

Por su parte, el Frente de Salvación Nacional, que agrupa a gran parte de la oposición laica en Egipto, anunció hoy que participará en el referéndum sobre la Constitución y votará a favor del "no", a condición de que la consulta se celebre en un solo día y con supervisión judicial completa.

La oposición laica, que se retiró de la Asamblea Constituyente que redactó la Carta Magna, critica desde hace meses que la elaboración del texto ha estado monopolizada por los islamistas.