El presidente de Francia, François Hollande, y su homóloga brasileña, Dilma Rousseff, hicieron hoy frente común contra las medidas de austeridad aplicadas en Europa, con una apuesta en favor de la inversión y el crecimiento.

Rousseff se encuentra en el primer día de su viaje oficial a Francia desde que fue elegida para el cargo y en la visita, de marcado carácter económico, hizo hincapié en que "el principal instrumento" para salir de la crisis radica en conjugar competitividad, inversiones y medidas en favor de un "crecimiento duradero".

La rueda de prensa conjunta ofrecida al término de su reunión en el Elíseo sirvió para demostrar esa sintonía, que supera, según Hollande, las diferencias obvias existentes en sus respectivas economías y en el tamaño de su población.

"La seriedad presupuestaria no significa austeridad", apuntó el presidente francés, quien subrayó que ninguno de los dos quiere "penalizar la demanda hasta el punto de crear austeridad" y que apuestan por una competitividad que no cuestione los derechos sociales ni el nivel salarial.

Su encuentro en la sede de la presidencia francesa, que la recibió con todos los honores y el despliegue de la alfombra roja, supone para Rousseff el plato fuerte de un viaje de dos días que hasta la fecha se salda con la firma de acuerdos en materia de educación, cooperación, economía e incluso gastronomía.

Se suscribieron así un acuerdo de cooperación transfronteriza en ayuda de urgencia y otro entre los grupos La Poste y ECT-Correios, cuatro declaraciones de intenciones en materia educativa y una para la creación y desarrollo de una unidad fotovoltaica, al tiempo que se reconoció por parte de Brasil el término "champagne" como denominación geográfica.

Reflejo de la importancia económica otorgada por Brasil a la visita, que proseguirá mañana en París y el jueves y el viernes en Moscú, es la amplia delegación que acompaña a la presidenta, con los principales integrantes del Ejecutivo.

El canciller, Antonio Patriota; el titular de Defensa, Celso Amorim; el de Hacienda, Guido Mantega; el de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, y el de Educación, Aloizio Mercadante, participan también en un viaje que para Francia testimonia la asociación estratégica existente desde 2006.

Defensa, aeronáutica, industria y educación fueron algunos de los frentes que, según los dos jefes de Estado, construyen ese trabajo conjunto, pero sobre el que una vez más se dieron largas al concurso presentado por Brasil para la compra de 36 aviones de combate.

Los aparatos franceses Rafale de la empresa Dassault, los F-18 del estadounidense Boeing y los Gripen del sueco Saab aspiran a lograr un proceso suspendido temporalmente por cuestiones económicas y que, según Rousseff, "todavía tomará cierto tiempo", el necesario para que la economía nacional se recupere.

"Más allá de hablar de contratos", pero recordando que confía en la calidad de la oferta gala, Hollande insistió por ello en la convergencia con su homóloga, que ya había quedado clara en el Foro del Progreso Social inaugurado por los dos esta mañana.

Ambos opinaron en esa cita que el crecimiento, el empleo juvenil, el medio ambiente y la lucha contra la desigualdad son fundamentales para una "nueva era" de progreso global en la que, a juicio de Hollande, es esencial sentar unas bases de solidaridad.

"Debemos aprovechar esta situación para profundizar nuestra relación porque creo que compartimos una postura común que la conduce al éxito", concluyó Rousseff, a la que mañana le esperan reuniones con la principal patronal gala y con las autoridades del Parlamento.