La primera secretaria del Partido Socialista (PS), Martine Aubry, que esta semana avanzó su intención de dejar el cargo, comenzó hoy su despedida de los militantes animándoles a no acomodarse después de haber llegado al poder y a seguir trabajando para poder repetir quinquenio.

Aubry había adelantado que la tradicional universidad de verano del PS que hoy se ha clausurado en La Rochelle iba a ser su última en tanto que líder del partido si todo avanza según sus previsiones, y hoy cerró su discurso asegurando que es y será "una militante".

"Esta ha sido una universidad histórica, porque por primera vez uno de los nuestros, François Hollande, es presidente, y porque por primera vez el partido y sus socios disponen de la mayoría en la Asamblea Nacional y en el Senado, lo que conlleva también una responsabilidad particular", añadió en esa intervención.

Aubry, a la cabeza de la agrupación desde 2008, agradeció a todos el trabajo que ha permitido llevar al PS al Elíseo, e instó a las bases y a quienes vayan a tomar el relevo a que sean "más militantes que nunca para que transformar la esperanza levantada en 2012 en un nuevo futuro para Francia".

Con la voz entrecortada empezó así el cierre de una etapa que se confirmará el próximo 12 de septiembre, fecha límite para la presentación de los candidatos, entre los cuales hay dos nombres que ya se alzan como probables: el actual número dos del partido, Harlem Désir, y el diputado Jean-Christophe Cambadélis.

"Todavía queda mucho por hacer", advirtió la socialista, que aclaró que el partido debe asumir el papel de apoyar al Ejecutivo, explicar a la población el sentido de las medidas que se apliquen y hacer entender que requieren la concertación de todos los actores de la sociedad.

Para no desviarse de esa ruta, según la alcaldesa de Lille, será necesario estar de manera "indefectible y constructiva" junto al Gobierno, mantener la reflexión para anticipar "los nuevos desafíos y aspiraciones", mantener una renovación que según ella es "marca de la casa", y "europeizar" más su trabajo y su discurso.

Esos "puntos cardinales", añadió Aubry, deben situarse en el seno de la agenda del congreso que el PS celebrará el próximo octubre en Toulouse (sur), porque "la fuerza de ese debate nos va a permitir seguir en el poder".

Sus propuestas llegan en un momento en que la cuota de confianza de Hollande, que siguiendo su premisa de no inmiscuirse en la política del PS no ha acudido a La Rochelle, acaba de caer por primera vez por debajo del 50 por ciento, según un sondeo del instituto demoscópico Ifop publicado esta semana.

"Hace falta tiempo para imprimir las transformaciones necesarias", señaló Aubry, que insistió, en una referencia directa a quienes se oponen a votar el proyecto de ley de transposición del nuevo tratado europeo, en que el apoyo al presidente no debe tener fisuras para no debilitar su imagen a nivel interno y europeo.