El Gobierno argentino reconoció la desaceleración que afronta la economía, golpeada por la crisis global, la sequía en el sector agrario y un "menor crecimiento de Brasil", según un estudio oficial divulgado hoy.

El Informe Macroeconómico y de Política Monetaria del Banco Central de Argentina indicó que, si bien la actividad aminoró su crecimiento en el segundo trimestre de 2012, se espera una mejora en la segunda mitad del año que permitiría "un nuevo año de crecimiento económico, aunque a un ritmo inferior al observado en 2011".

La disminución en el ritmo de expansión se debe a una reducción de las exportaciones, motivada por la caída de la demanda externa a raíz de la crisis global y la sequía que afectó la cosecha del ciclo 2011-2012, sólo parcialmente contrarrestada por la reciente recuperación de los precios, sostiene el trabajo.

A su vez, "el menor crecimiento de Brasil -el mayor socio de Argentina- ha tenido un efecto relevante en el desempeño de la industria argentina", añade.

La economía brasileña está en desaceleración desde el año pasado y tan sólo creció un 0,2 por ciento en el primer trimestre de 2012, aunque el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, confió días atrás en que se recuperará en el segundo semestre.

En junio pasado, las exportaciones argentinas cayeron un 10 por ciento, al totalizar 7.121 millones de dólares, mientras que la actividad industrial se contrajo un 4,4 por ciento el mes pasado en relación al mismo período de 2011, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Además, durante el segundo trimestre también se observó una reducción en el ritmo de expansión de la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) en relación a los trimestres previos, explicado por un crecimiento moderado de la compra de equipos de producción y un desempeño débil de la inversión en construcción, apunta el informe.

Detalla, además, que la recaudación registró una suba interanual del 22 por ciento en el segundo trimestre, pero los recursos tributarios propios de las provincias mostraron una desaceleración, al igual que los ingresos que les gira el Gobierno nacional.

El estudio, que define al consumo privado como el impulsor de la economía, defiende los controles que limitan al máximo la compra de dólares y sostiene que se da prioridad "a la aplicación de las divisas a fines específicos vinculados con la actividad productiva".

También destaca el uso de reservas para el pago de deuda, un asunto que ha motivado críticas de la oposición.

"Además de actuar como reaseguro de liquidez internacional, su uso ha contribuido a cancelar deuda pública en un contexto de bajo rendimiento de las reservas internacionales y de gran volatilidad en las condiciones del mercado de capitales internacional", afirma el documento.

El volumen de las reservas internacionales se mantuvo a fines de junio en niveles similares a los saldos del cierre de 2011, a pesar de "la aplicación de 2.180 millones de dólares para el pago de servicios de deuda pública con acreedores privados".