El izquierdista Andrés Manuel López Obrador convocó a los mexicanos a acopiar y compartir pruebas de la supuesta compra de votos a favor de Enrique Peña Nieto, que según el conteo oficial ganó las elecciones presidenciales, como parte de un plan con el que busca evitar lo que llamó una imposición del candidato del PRI y que no contempla por ahora ningún bloqueo.

López Obrador, que quedó en segundo lugar en los comicios, presentó el viernes su llamado "plan nacional de defensa de la democracia y de la dignidad de México", que incluye la realización de asambleas en plazas públicas, la divulgación de mensajes en radio, televisión y redes sociales, además de actividades artísticas para intentar conseguir un respaldo social a su petición ante el tribunal federal electoral de invalidar la elección presidencial del 1 de julio.

La izquierda sostiene que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) incurrió en irregularidades como la compra de votos, el gasto excesivo en la campaña e incluso posible lavado de dinero.

El PRI ha rechazado las acusaciones y ha señalado que López Obrador sólo demuestra que no sabe perder.

Incluso, ese partido presentó el jueves una denuncia ante la Procuraduría General de la República para que investigue los señalamientos de supuesto lavado de dinero en su contra y deslinde las responsabilidades.

El Instituto Federal Electoral también señaló la víspera que hasta ahora no ha recibido suficientes elementos para concluir que se ha cometido algún delito por parte de algún partido.

El tribunal electoral tiene hasta el 6 de septiembre para calificar o validar los resultados de la elección.

Como parte de su plan, que estará activo hasta el momento en que el tribunal califique la elección, la izquierda convocó a 142 asambleas públicas para el 29 de julio y otras 32 el 5 de agosto, durante las cuales prevé no sólo informar a la gente sobre su posición, sino también recibir más pruebas.

"Estamos seguros de que muchos ciudadanos, inclusive del PRI, van a aportar testimonios, porque muchos priístas están horrorizados con lo que sucedió, están arrepentidos y nos están haciendo llegar testimonios", dijo López Obrador, militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El candidato, quien compitió por segunda ocasión consecutiva por la presidencia, señaló esta semana que habían encontrado elementos para presumir no sólo compra de votos, sino también lavado de dinero a favor de Peña Nieto.

El oficialista Partido Acción Nacional (PAN) se sumó a la demanda de la izquierda para pedir aclarar el posible lavado de dinero, algo que el PRI considera una calumnia.

La izquierda ha dicho que tiene documentos que demostrarían que algunas empresas y al menos una persona habrían transferido y depositado recursos millonarios de procedencia irregular al grupo financiero Monex, para una posible compra de votos a favor de Peña Nieto a través de tarjetas de débito.

Tanto el PRD como el PAN han dicho que el dinero depositado podría proceder de presupuestos públicos de estados gobernados por el PRI o incluso del crimen organizado.

López Obrador llamó a la gente a "no aceptar el que se instaure una república en subasta, una república de mercado donde el dinero lo resuelva todo".

El izquierdista dijo que por ahora su plan no incluye realizar bloqueos, como ocurrió en el 2006 cuando tras quedar también en segundo lugar en los comicios presidenciales avaló cerrar por más de un mes Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la ciudad de México.

"Son circunstancias distintas (a las de 2006). Hemos acordado agotar toda la vía legal, todo lo que establece la Constitución", señaló.

En 2006 perdió por escaso 0,56% de diferencia, mientras que en estos comicios la diferencia entre él y Peña Nieto fue de 6,6%.