El presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló hoy que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) que terminó ayer en Brasil fue "un fracaso" y comentó que la declaración final fue "lírica".

En su informe semanal de labores, grabado ayer pero transmitido hoy, el gobernante ecuatoriano dijo que en la cita de Río de Janeiro "no hubo" acciones concretas.

"La reunión fue un fracaso, el documento final fue lírico, no hay concreciones, no hay compromisos concretos, medibles, controlables, así que todo seguirá igual", dijo Correa al asegurar que las responsabilidades en el impacto ambiental son "comunes pero diferenciadas".

En ello, dijo, el problema "no es técnico sino político".

La Ministra Coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa indicó ayer que el Gobierno de Ecuador está "desencantado" con la Conferencia de la ONU Río+20, puesto que cree que su documento final no cumple con las expectativas creadas y establece un "marco débil".

"Es un documento que no responde en absoluto a la necesidad de un compromiso político al más alto nivel para atender, resolver la crisis ecológica a nivel planetario", dijo Espinosa en una rueda de prensa.

La ministra criticó que en el texto no aparezca ningún compromiso financiero de los países ricos para ayudar a las naciones en desarrollo y dedicar a la cooperación el 0,7% de su Producto Interno Bruto (PIB).

Tampoco se incluyó ningún mecanismo para la transferencia de tecnología, enfatizó.

Ecuador había pedido una flexibilización de las reglas de propiedad intelectual para tecnologías "amigables con el ambiente", que no cuajó debido a la oposición de las empresas multinacionales, según Espinosa.

Ecuador se alineó así con representantes de la Cumbre de los Pueblos, una conferencia paralela celebrada en la ciudad carioca, que ayer trasmitieron al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, su "profunda frustración" con Rio+20, dado que esperaban "un documento mucho más audaz".

Ban les respondió que la declaración de Río es un "buen" documento y que "lo más importante no son las palabras, sino la implementación" de los principios.

Espinosa destacó como elementos positivos del texto la inclusión de la naturaleza como sujeto de derechos, del papel de la cultura en el desarrollo y del énfasis en el combate a la pobreza y la desigualdad.