La oposición rusa vuelve hoy a las calles de Moscú para una nueva protesta antigubernamental a pesar de que algunos de sus líderes no pueden encabezar la marcha dado que prestan declaración ante las autoridades.

Iliá Yashin, Kséniya Sobchak y Alexéi Navalni, cuyos domicilios fueron registrados ayer por la policía, se personaron en las dependencias del Comité de Instrucción (CI) ruso, en Moscú, para prestar declaración en la investigación penal que se sigue por la violenta manifestación del pasado 6 de mayo.

También están citados Serguéi Udaltsov, que ayer aseguró que acudirá ante las autoridades, y el ex primer ministro Borís Nemtsov, que según su entorno no lo hará para acudir al mitin de hoy.

El CI registró la víspera los domicilios de Udaltsov, Sobchak, Yáshin y Navalni y les incautó dinero (más de un millón de euros según las autoridades), ordenadores y soportes con información, entre otras cosas.

El líder de Amnistía Internacional Rusia, Sergúei Nikitin, no dudó en calificar los registros como "políticamente motivados".

La policía lo tiene todo listo para recibir a los manifestantes que a partir de las 12.00 hora local (08.00 GMT) empezarán a recorrer el centro de la capital desde la plaza Púshkinskaya en dirección a la Avenida Sájarov, donde está previsto el mitin.

Agentes de las fuerzas del orden reforzaron su presencia en las principales arterias de la ciudad, donde además de la protesta antigubernamental tendrán lugar actos con motivo del Día de Rusia, festivo nacional que se celebra hoy en todo el país.

Los opositores salen a las calles sin temer a la polémica ley, hecha a medida de la protesta y en vigor desde el pasado domingo, que endurece las sanciones para los que incumplan las normas que rigen la celebración de actos públicos.

El mitin debe concluir a las 18.00 hora local a más tardar, mientras el número de personas que pueden participar en el acto opositor no debe superar los 50.000, bajo pena de multa, en virtud de la nueva ley.

La nueva ley estipula unas multas máximas de hasta 300.000 rublos (casi 10.000 dólares) para las personas físicas que infrinjan las normas, aunque ofrece como alternativa el cumplimiento de 200 horas de trabajo social.

En el caso de los cargos públicos la multa máxima será de hasta 600.000 rublos (unos 18.000 dólares), mientras a las personas jurídicas les correspondería pagar un millón (30.000 dólares), cifras consideradas desorbitadas por la oposición.

Si el mitin en cuestión interrumpe el tráfico, la circulación de los viandantes, sobrepasa el número de asistentes acordado u obliga al despliegue de un dispositivo adicional de las fuerzas del orden, el organizador deberá pagar entre 30.000 y 50.000 rublos (entre 1.000 y 1.600 dólares).

Hasta ahora, las sanciones impuestas no superaban los 5.000 rublos (166 dólares) para los participantes y los 50.000 (1.660 dólares) para los convocantes.