La inseguridad ciudadana es percibida por un 32 % de latinoamericanos como el principal problema en la región, por encima del desempleo, los problemas económicos, de educación y de salud, según el informe del Latinobarómetro 2011, presentado hoy en Lima.

La delincuencia, con un 28 %, y la violencia y las pandillas, con un 4 %, son la principal preocupación de los latinoamericanos que ven a sus sociedades como inseguras, una percepción que aumentó en cuatro puntos porcentuales en relación al año pasado.

El país señalado como el más violento es Guatemala y el menos violento es Uruguay, al recibir 7 y 4 puntos, respectivamente, en una escala del 1 al 10.

La directora ejecutiva del informe, la chilena Marta Lagos, remarcó que la violencia no está bien tipificada en los estudios que manejan los Gobiernos, por lo que no se establecen políticas públicas que solucionen el problema.

"El documento revela que las informaciones que tienen hoy día los Gobiernos sobre el tema de la delincuencia no son los indicadores adecuados para saber qué diablos está pasando con la delincuencia (...) porque tienen contrastes que no revelan la verdad de los niveles de violencia en la región", enfatizó Lagos.

Un ejemplo de ello es que, según las Naciones Unidas, Honduras tiene la mayor tasa de homicidios en el mundo, con un 82,1 por cada 1.000 personas, mientras que en el Latinobarómetro se señaló que su nivel de victimización, que corresponde a sufrir un asalto, agresión o haber sido víctima de un delito, es de 32%.

Según el estudio, la mayoría de los pobladores de América Latina percibe que vivir en su país es cada vez más inseguro, aunque señala que en los barrios donde habitan sí tienen seguridad.

"Este es un fracaso de la democracia, el haber conseguido que 600 millones de habitantes lleguen a un consenso respecto a que la delincuencia aumentó, independientemente de que uno pueda comprobar de que en mi país no es así (...) la percepción no tiene relación con la realidad", afirmó.

El informe muestra los grados de violencia que van desde el ámbito público hasta el intrafamiliar, y señala que algunas sociedades la toleran en un mayor nivel, por lo que no se refleja en las cifras.

"Los pueblos se acostumbran a los altos niveles de violencia, ya no la declaran en la vida diaria", sostuvo Lagos.

En promedio, un 16 % de los ciudadanos de la región no denuncia actos delincuenciales que hayan sufrido, mientras que un 33 % confía en la Policía.

Por otro lado, en América Latina hay una total incongruencia entre el nivel del narcotráfico y el lugar que ocupa en la agenda pública, lo cual lleva a una subvaloración del tema, según el estudio.

Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos Apoyo, también presente en la cita, dijo que "no hay una presión de la opinión publica para enfrentar el narcotráfico".

"Entonces el narcotráfico sigue creciendo con cierta tolerancia social porque la población está preocupada más por los delitos que la afectan cotidianamente, pero no esta viendo a este monstruo que esta creciendo detrás", expresó Torres.

Lagos coincidió con esta opinión y señaló que el crimen organizado producido a causa del narcotráfico puede ser el talón de Aquiles de la consolidación de la democracia en la región.

"Hasta qué punto estos países pueden cantar victoria de que no tienen problemas de narcotráfico, cuando lo que no tienen es la conciencia del problema del narcotráfico, y como tal tampoco tienen la política pública que lo aborda", precisó.

En el caso de Perú, solo un 3 % consideró que el delito que se comete con más frecuencia en su país es el narcotráfico, pese a ser uno de los principales productores de drogas del mundo.

El estudio del Latinobarómetro se hizo a un muestra de más de 20.000 personas en 18 países de Latinoamérica.