El presidente alemán, Christian Wulff, se encuentra bajo presión por un crédito de 500.000 euros que recibió en 2008, cuando era primer ministro de Baja Sajonia, y que ocultó al parlamento regional al ser interrogado sobre sus relaciones de negocios con el empresario Egon Geerkens.

Wulff respondió en su momento negativamente y su oficina ha dicho ahora que ello correspondía a la verdad pese a admitir que, si bien no había relación de negocios con Geerkens, sí había recibido un crédito de la esposa de éste, Edith, a un interés del 4 % y que utilizó para comprar una casa en 2008.

Ese préstamo se pagó en su totalidad en 2010 y fue reemplazado por un crédito bancario con un interés más bajo.

La presidenta de Transparencia Internacional, Edda Müller, pidió hoy a Wulff que aclare la cuestión y aseguró que, aunque el presidente no mintió al parlamento regional en su momento, sí le ocultó parte de la verdad.

El partido Los Verdes también ha pedido una aclaración exhaustiva y ha planteado la posibilidad de solicitar una investigación parlamentaria.

El presidente del grupo parlamentario verde en el estado federado de la Baja Sajonia, Stefan Wenzel, ha dicho que probablemente Wulff no hubiera llegado a la presidencia si en su momento se hubiera conocido ese crédito.

"Probablemente ni siquiera hubiera sido postulado para el cargo", dijo Wenzel en unas declaraciones a la emisora RBB.

Desde los partidos de Gobierno, sin embargo, ha habido manifestaciones de apoyo al presidente alemán.

El secretario de organización del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Peter Altmeier, dijo que en el comportamiento de Wulff no hubo nada jurídicamente reprobable y que hay que impedir un debate que dañe la imagen del cargo de presidente federal.

El presidente del Partido Liberal (FDP), socio minoritario de la coalición de Gobierno, y ministro de Economía, Philipp Rösler, señaló por su parte que no tiene razones para dudar que Wulff se comportó correctamente.