Unos dos mil manifestantes y representantes políticos reclamaron hoy que el presidente Barack Obama cumpla con el compromiso de Estados Unidos y proteja a más de 3.400 civiles iraníes refugiados en Campo Ashraf en Irak, atacado en meses recientes por fuerzas iraquíes.

Los manifestantes se congregaron frente a la Casa Blanca donde Obama recibió hoy la visita del primer ministro iraquí, Nuri Al Malaki, mientras se aproxima el plazo para la salida de las tropas de Estados Unidos de Irak y, también, para la evacuación de los refugiados iraníes en Ashraf.

"Presidente Obama: debemos cumplir con la promesa hecha a los refugiados en Ashraf", dijo durante la protesta el exgobernador de Pensilvania, Ed Rendell.

"Debemos dejar en Ashraf un batallón de la Infantería de Marina que proteja a esos civiles hasta que se reubiquen libremente", añadió.

El exsenador demócrata de Nueva Jersey, Robert Torricelli, dijo por su lado: "Hoy cuando el presidente Obama estrechó las manos de Maliki debe haber notado que están ensangrentadas, debido a los civiles asesinados en Ashraf".

Desde mediados de la década de 1980, Ashraf ha sido la sede de la Organización Popular de Combatientes (MEK, por su sigla en farsi), un grupo armado opuesto al Gobierno de Irán, y que según el Departamento de Estado es una organización terrorista.

Los manifestantes, cubiertos con ponchos de plástico amarillo y con banderas del mismo color, además de banderas tricolores de Irán, reclamaron que Obama disuada a Malaki del plan de relocalización de los residentes de Ashraf.

Después de la invasión de Irak encabezada en 2003 por Estados Unidos, Ashraf estuvo primero bajo control de fuerzas británicas, luego de tropas estadounidenses y en 2010 se transfirió su control al gobierno de Irak.

"Estados Unidos ha comprometido la sangre de sus soldados y los recursos de su tesoro para liberar y defender a Irak, no para que Irak entregue los exiliados a Irán", dijo Torricelli.

El también exgobernador de Pensilvania y primer secretario de Seguridad Nacional, Tom Ridge, reclamó que el Departamento de Estado quite al MEK de su lista de organizaciones terroristas, y señaló que "EE.UU. ha perdido más de 4.000 de sus hijos e hijas, que no tuvieron futuro, para que los iraquíes puedan tener un futuro mejor".

"Malaki tiene esa deuda con Estados Unidos, y el honor de dos gobernantes (Obama y Malaki) está en juego", añadió. "La verdad es que no hay razones para confiar en Malaki".

Desde julio de 2009 ha habido incidentes de violencia creciente entre las fuerzas de seguridad iraquíes y los residentes de Campo Ashraf y en diciembre de ese año el gobierno iraquí anunció sus planes para trasladar la población de Ashraf a Negrat al Salam, unos 120 kilómetros al oeste de Basora.

En abril pasado otra incursión de las fuerzas de seguridad iraquíes dejó, al menos, 34 personas muertas.

"El presidente Obama actuó correctamente cuando extendió nuestra protección a los residentes de Benghazi, en Libia (durante el levantamiento contra el régimen de Muamar Gadafi)", indicó Rendell. "Lo que pudimos hacer en Benghazi debemos hacerlo en Ashraf".

"Las fuerzas iraquíes que atacaron Ashraf usaron 'humvees' (vehículos de transporte) y otros equipos y armamento provisto por Estados Unidos". "Esto es una vergüenza", agregó.