Los aspirantes a la candidatura presidencial republicana están alineando sus posturas en materia de inmigración.

Newt Gingrich ha hecho un llamado a tener un enfoque "humano", pero ha tenido que defender esa postura ante los ataques de sus adversarios desde que la expresó. El lunes, apoyó una medida de Carolina del Sur que permite a la policía exigir el estatus de inmigración de cualquier persona detenida por una infracción de vialidad.

Rick Perry promulgó una ley en Texas que permite otorgar matrículas estudiantiles preferenciales a hijos de inmigrantes que viven sin permiso legal en el país; pero el martes hizo campaña en Nuevo Hampshire con el alguacil de línea dura de Arizona Joe Arpaio para disminuir preocupaciones sobre su postura en el tema de inmigración.

Mitt Romney tiene una posición dura al respecto, pero durante su campaña del 2008 apoyó que se permitiera a algunos inmigrantes en situación migratoria irregular permanecer en el país.

Pero muchos de los votantes dicen que la inmigración no determinará el candidato al que van a apoyar para la nominación del Partido Republicano. En cambio, dicen que están enfocados de lleno en la economía y el empleo.

"En vista de la situación económica, cuestiones sobre políticas de inmigración son menos importantes", dijo Loras Schulte, un conservador evangélico del noreste de Iowa.

Las contorsiones de los candidatos republicanos ilustran la manera en que intentan eludir un tema complejo. Con el objetivo de ganar la nominación republicana, deben atraer al electorado del Partido Republicano que en buena medida se opone a cualquier cosa que pueda llamarse "amnistía" para los inmigrantes que viven ilegalmente en el país. Sin embargo, no pueden presentarse como antiinmigrantes, una postura que podría enajenar a los votantes independientes y moderados — por no mencionar a los hispanos — que necesitarían en la elección general si ganan la aprobación del partido y se enfrentan al presidente Barack Obama.

En 2008, la inmigración ayudó a darle forma a la contienda republicana, en la que John McCain omitió la asamblea partidista de Iowa, que es la primera, luego de ver su prestigio venirse abajo cuando apoyó un plan que le daría a algunas personas que inmigraron ilegalmente un posible camino para adquirir la ciudadanía.

Sin embargo, el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee ganó las asambleas partidistas ese año a pesar de haber apoyado ayudas en las matrículas para hijos de inmigrantes en su estado. Y McCain terminó ganando la nominación, a pesar de su postura.

Ese año, las encuestas de salida en Iowa mostraron que los participantes de las asambleas republicanas tenían marcada la inmigración como su principal preocupación.

Este año, muchos votantes republicanos están enfocados en la tasa de desempleo que se ha mantenido alrededor del 9% a nivel nacional e incluso más arriba en algunos estados. Una encuesta hecha por el informativo The Des Moines Register del mes pasado mostró que las preocupaciones económicas y fiscales estaban por arriba de la inmigración.

"Hace cuatro años se trataba de quién era la mejor persona en el partido. Y ahora, dicen que se trata de '¿Quién puede vencer a Obama?''', dijo Susan Geddes, una colaboradora de Huckabee la vez pasada en Iowa.

Pero la inmigración como tema importante no desaparece. Gingrich es el que más recientemente ha lidiado con él.

Gozando una subida en las encuestas nacionales y estatales, pidió la semana pasada en un debate un acercamiento que le garantice un estatus legal a inmigrantes que no lo tenían pero tienen largos lazos familiares y con la comunidad. A partir de entonces, ha estado defendiendo esa postura de los ataques de sus opositores que dicen que eso le daría amnistía a millones.

En entrevistas recientes, muchos republicanos dijeron que si bien el nominado por el partido debe ser duro con el tema de sellar la frontera, ellos escogerían al republicano que mejor pueda arreglar la economía, generar empleos y vencer a Obama. Eso podría ser una buena noticia para Gingrich en particular, dado que es el que está en medio del tema últimamente. Pocos dijeron que la postura de Gingrich lo descalificaría.

Aunque la inmigración sigue siendo un tópico prioritario para el Partido Republicano, su intensidad ha bajado, dijo Chip Saltsman, jefe de la campaña nacional de Huckabee en 2008. "La intensidad est años se la llevan el empleo y el gasto".