El candidato socialista a la presidencia francesa, François Hollande, propuso hoy una "transición energética" que reduzca el peso del sector nuclear en el país, para lo que se comprometió a no construir ninguna central nueva si llega al Elíseo.

En un artículo publicado en el vespertino "Le Monde", Hollande se decanta por diversificar las fuentes energéticas, con un mayor peso de las renovables, y "promover la sobriedad" en el consumo, a través de una política tarifaria y de incentivos al ahorro.

En el primero de los retos, el candidato socialista considera que el abandono progresivo de la energía nuclear, que pasaría del 75 % actual a un 50 % en 2025, no debe hacerse en detrimento de los empleos ni de un sector en el que Francia es puntero en el mundo.

"Ese modelo tiene que modernizarse y adaptarse", asegura Hollande, quien considera que Francia puede seguir liderando las tecnologías nucleares aplicadas al cierre de centrales.

El candidato socialista se compromete a cerrar la central más vieja de Francia, la de Fessenheim, abierta en 1977 en el noreste del país y a no construir ninguna nueva durante su mandato.

En cambio, se acabarán las obras de la planta de Flamanville, donde se construye el primer reactor de nueva generación.

En paralelo, Francia deberá reforzar el peso de las energías renovables, para "acabar con el retraso del país" en esas fuentes, que en Alemania, asegura el candidato, han creado 230.000 empleos frente a los 40.000 de Francia.

En cuanto al ahorro energético, Hollande considera necesario ocuparse de los edificios, que consumen el 40 % de la energía y donde propone favorecer la renovación térmica, con lo que pretende crear 150.000 empleos.

A través de medidas fiscales pretende que se utilicen aparatos eléctricos de bajo consumo.

Finalmente, Hollande considera que el Gobierno debe actuar para que el incremento del precio de las materias primas no se traduzca en un aumento desmesurado de la factura eléctrica, para lo que introducirá una tarifa de base, destinada al gasto esencial de un hogar, y otra "para el confort".

También considera necesario controlar el gasto energético en las empresas para no perjudicar la competitividad.