El saliente presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero dijo el lunes que mantendrá un diálogo fluido con el conservador Mariano Rajoy para coordinar el traspaso de poder, tras la contundente victoria electoral del Partido Popular.

"Es previsible que tenga un diálogo con Mariano Rajoy", dijo Zapatero en su primera rueda de prensa tras las elecciones del domingo. "Como es natural, lo aconseja la situación".

Agregó que "afrontamos la peor crisis económica con las consecuencias sociales más duras que hemos tenido en democracia".

Zapatero reconoció la dura derrota y anunció que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) celebrará un congreso a principios de febrero para renovar sus órganos de dirección y elegir un nuevo líder.

El jefe del gobierno en funciones no aclaró si el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, gran derrotado en los comicios, concurrirá a ese congreso.

"El partido ha sufrido un fuerte deterioro en su respaldo popular", admitió Zapatero. "Es lo que procede, que el partido afronte una nueva etapa", añadió.

Mientras tanto, el PP empezó la gigantesca tarea de hacer realidad su mensaje de cambio y sacar al país de la crisis. No será fácil: el desempleo se encuentra en 21,5%, la economía amenaza con volver a la recesión y la presión sobre la deuda sigue causando dudas sobre la solvencia de España.

De hecho, ni el giro político a la derecha ni las promesas de cambio lograron calmar a los mercados bursátiles el lunes. En España, el crucial índice Ibex de Madrid descendía más de 2% a media sesión.

La tasa de interés de los bonos de 10 años de España se encontraba por segunda semana consecutiva en 6,5%, cercano a niveles en los que otros países de la eurozona como Grecia, Irlanda y Portugal se vieron obligados a pedir enormes préstamos de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la quiebra.

Una tasa de 7% es considerada insostenible para financiarse a largo plazo.

"Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestro alcance para recuperar la confianza en nuestro país, para recuperar credibilidad en la economía española", dijo la secretaria general del Partido Popular, María Dolores Cospedal, a la televisión nacional española después de la apertura de los mercados.

Con el escrutinio finalizado, el Partido Popular logró una holgada mayoría absoluta de 186 de los 350 escaños de la cámara baja del Parlamento.

El socialismo perdió cuatro millones de votos con respecto a 2008, obtuvo 110 escaños --59 menos de los que tenía hasta el momento-- y cosechó su peor resultado en la era democrática inaugurada tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

En la cámara alta, el triunfo popular fue igual de arrollador, logrando 138 senadores por 48 del PSOE.

Rajoy, de 56 años, que perdió ante Zapatero en 2004 y 2008, logró la presidencia del gobierno en su tercera tentativa. Ahora le toca una etapa complicada, como dejó entrever el domingo tras consumarse su victoria.

"No va a haber milagros, no los hemos prometido. Para nadie es un secreto que vamos a gobernar en la más delicada coyuntura en que se haya encontrado España en los últimos 30 años", dijo Rajoy.

Está previsto que el nuevo Parlamento se constituya el 13 de diciembre. Después, el rey Juan Carlos, como jefe del Estado, iniciará un período de consultas para la formación de gobierno.

En ese momento, y dada la mayoría del PP, se convocará una sesión extraordinaria de las cámaras para la investidura de Rajoy como presidente, que podría tener lugar entre el 19 y el 22 de diciembre.

Hasta entonces, el gobierno socialista de Zapatero permanecerá en funciones.