El presidente de EEUU, Barack Obama, depositó una corona de flores en homenaje a las víctimas del destructor estadounidense USS Peary, bombardeado por los aviones japoneses en la II Guerra Mundial en el puerto australiano de Darwin.

Obama, quien después de este acto se dirigió a las tropas australianas y un grupo de marines estadounidenses en la base militar de Darwin antes de abandonar Australia, llegó acompañado de la primera ministra del país, Julia Gillard.

Ambos mantuvieron un estricto silencio al colocar la corona de flores junto al monumento al destructor.

El monumento simboliza no sólo un homenaje a las víctimas de ese buque, sino a lo que Australia considera su propio Pearl Harbor, el ataque japonés al puerto hawaiano que motivó la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial en 1941.

En febrero de 1942, las tropas japonesas atacaron Darwin por sorpresa. Aquella batalla dio pie a la alianza militar entre EEUU, Nueva Zelanda y Australia, de la que se han cumplido sesenta años.

En ella, el Peary fue alcanzado por cinco bombas pero presentó batalla durante dos horas antes de hundirse en las aguas del puerto, donde su pecio permanece a 27 metros de profundidad.

EEUU perdió en esa batalla ochenta marinos y otros trece quedaron heridos. Fue el mayor número de bajas que ese país sufrió en aguas australianas.