El presidente de EE.UU., Barack Obama, vuelve a partir de hoy los ojos a la seguridad en Asia Pacífico tras haber concluido con éxito una cumbre de la APEC en Honolulu en la que reforzó los lazos económicos con la región.

Obama, que hoy participa en un acto de recaudación de fondos en Honolulu para su campaña electoral, partirá mañana a Australia, la segunda etapa de una gira por la región de Asia Pacífico dirigida a destacar el compromiso de su país con la zona, que concluirá en Bali (Indonesia) para participar en la Cumbre del Este Asiático.

Si en la primera etapa, la cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), el presidente quiso poner el énfasis en la colaboración económica y comercial, que considera indispensable para crear nuevos empleos en Estados Unidos, ahora se centrará en especial en la seguridad en la región, en todos sus aspectos: nuclear, marítima y militar.

Ante una China pujante y cuyo poderío militar, si bien aún muy por detrás del estadounidense, ha avanzado enormemente en los últimos años, EE.UU. quiere dejar claro que no piensa ceder su hegemonía en el Pacífico, que considera una garantía para la estabilidad y la seguridad en la zona.

"El presidente proporcionará garantías de que Estados Unidos continuará desempeñando su papel en la región de Asia Pacífico y que vemos nuestros compromisos de Defensa y nuestros compromisos con nuestros aliados como indispensables para EE.UU. y la región", declaró el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes.

Durante su estancia en Australia, se espera que Obama y la primera ministra australiana, Julia Gillard, anuncien un acuerdo para acantonar entre 500 y un millar de infantes de Marina en la base militar de Robertson Barracks, en Darwin, en el norte del país.

El acuerdo, que funcionarios estadounidenses han dado a entender pero no han confirmado, también incluiría el sí australiano a un mayor uso de sus bases en el Territorio del Norte por parte de la Marina estadounidense.

Sería la presencia militar estadounidense más cercana geográficamente al sur de China.

Gillard y Obama tienen previsto desplazarse a Darwin el próximo jueves para participar en una ceremonia de homenaje a los marinos estadounidenses caídos en el ataque contra el buque USS Peary durante la II Guerra Mundial. Será el primer presidente estadounidense que visite ese área.

Además, el presidente estadounidense tiene previsto pronunciar un discurso ante el Parlamento australiano en Camberra en el que explicará la política de su país hacia la región.

La siguiente y última etapa de su gira por Asia Pacífico tendrá lugar el viernes y sábado, cuando estará en Bali para la Cumbre del Este Asiático (CEA), una reunión que cobra una creciente importancia internacional.

De ello dan muestra la presencia por primera vez de una delegación de Rusia y del propio Obama, el primer presidente estadounidense que asiste.

A esa cumbre, Obama lleva una agenda centrada en la seguridad nuclear y, sobre todo, la marítima.

"Queremos instituciones establecidas como la CEA que aborde cuestiones como la seguridad marítima o la seguridad nuclear, para que tengamos un marco normativo en el que apoyarnos", declaró Rhodes.

Estados Unidos quiere dejar claras cuáles son las reglas del juego en el mar de China Meridional, donde seis países -China, Vietnam, Filipinas, India, Malasia, Brunei y Taiwán- mantienen disputas territoriales y donde Washington ve con preocupación la creciente "reafirmación" china.

El Gobierno de Obama considera ese mar un interés estratégico vital, pues por sus aguas navegan cada día entre cincuenta y sesenta buques mercantes estadounidenses.

Anualmente se mueven por esas aguas cerca de cinco billones de dólares en mercancías, de las cuales 1,2 billones de dólares corresponden a comercio estadounidense.

Según el comandante del Mando Estadounidense del Pacífico, el almirante Robert Willard, es un área donde hay que "mantener la seguridad marítima y la paz y no ver alteraciones como consecuencia de áreas en disputa".

Militarmente, EE.UU. está "presente en el mar de China Meridional y el mar de China Oriental y otros lugares de manera muy habitual. Y no tenemos ninguna intención de marcharnos", apuntó Willard.

Macarena Vidal