Los parlamentarios ultraconservadores contrarios al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, presentaron hoy una nueva moción para interrogarlo en la Cámara legislativa tras haberse desestimado esta misma semana otra similar por no tener el suficiente respaldo.

La moción, firmada por 73 de los 290 parlamentarios, la recibió hoy el presidente en funciones del Parlamento iraní, Mohamad Reza Bahonar, y supera el 25 por ciento de rúbricas necesarias para convocar a Ahmadineyad a una sesión de control, equivalente a una censura.

La anterior moción se presentó con cien firmas, pero esta misma semana fue desestimada tras informarse de que 31 de los signatarios habían retirado su rúbrica y que, por tanto, se quedaba con 69, menos del 25 por ciento exigido por la Constitución.

Un amplio grupo de parlamentarios ultraconservadores, que al principio de la legislatura apoyaron a Ahmadineyad, se han convertido en sus mayores detractores dentro del régimen y acusan al entorno del presidente de "desviacionismo" y de poner en duda la preeminencia del poder religioso en el sistema.

Una mayoría de parlamentarios se han unido alrededor del líder de la Cámara, Alí Lariyaní, una de las principales figuras políticas del país y ahora rival de Ahmadineyad, para formar el grupo de los "principalistas", el ala más conservadora, que asegura defender las esencias del régimen islámico.

Los principalistas pretenden unirse en un sólo frente para copar los 310 escaños que se espera que se elijan en los próximos comicios legislativos, que han de celebrarse a principios de marzo de 2012 en Irán, previos a los presidenciales, previstos para 2013.

Algunos diputados y otros elementos ultraconservadores adversarios de Ahmadineyad, también considerado un ultraconservador, apuntan que se podría recurrir a unas recientes declaraciones del líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei, en las que señalaba que, "en el futuro", se podría cambiar la Constitución para pasar de un régimen presidencialista a otro parlamentario.

Para estos, se podría prescindir del presidente, de elección popular y directa, y el Parlamento designara un primer ministro, que tendría una dependencia mucho mayor del legislativo y del poder religioso, encabezado por el líder supremo, que supervisa toda la actividad política y judicial en régimen teocrático iraní.

Al mismo tiempo que se vuelve a pedir la convocatoria de Ahmadineyad ante el legislativo, el Parlamento también ha convocado a los ministros de Economía y de Energía, para interrogarles y juzgar su gestión en sendas mociones de censura que se deben ver en los próximos días.