El presidente de EE.UU., Barack Obama, afirmó hoy que tras el logro de un acuerdo de los países de la eurozona para intentar atajar la crisis de la deuda, será "clave" asegurarse de que el plan se pone en práctica de manera efectiva.

En declaraciones a la prensa tras una reunión con el primer ministro checo, Peter Necas, Obama reiteró su apoyo al plan forjado en la cumbre de la eurozona.

"No hay duda de que se han logrado progresos", declaró el presidente estadounidense. "Ahora la clave es asegurarse de que hay un seguimiento firme, una firme puesta en marcha de los planes que se han presentado", agregó.

Obama expresó su complacencia por "ver que los líderes europeos reconocen que conviene tanto a Europa como al resto del mundo el que se estabilice la situación".

El acuerdo, consideró, tendrá "desde luego" un impacto en EE.UU., pues "si Europa permanece débil, si no crece, como nuestro mayor socio comercial eso va a tener un impacto en nuestras empresas y nuestra capacidad de crear empleos aquí en EE.UU.", agregó el presidente estadounidense.

Previamente, en un comunicado distribuido por la Casa Blanca, Obama había declarado que el acuerdo alcanzado en la UE para atajar la crisis de la deuda sienta una "base esencial" para resolver el problema.

En ese breve comunicado, Obama indicaba que EE.UU. espera ahora "el completo desarrollo y rápida puesta en marcha" del plan y expresaba el apoyo de Washington a los países europeos en sus esfuerzos por resolver la crisis.

El presidente estadounidense se verá con varios de los líderes europeos los próximos días 3 y 4 de noviembre en Cannes (Francia), donde se celebrará la cumbre del G20.

El pacto europeo incluye un recorte del 50 por ciento de la deuda griega en manos privadas, la recapitalización de los bancos con 106.000 millones de euros y la potenciación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para que su capacidad de intervención alcance hasta un billón de euros.

El cuarto capítulo del acuerdo incluye nuevas medidas de consolidación fiscal por parte de los países que necesitan finanzas públicas más sostenibles y más reformas estructurales.

La cumbre de la zona euro también decidió iniciar el proceso para estudiar una posible reforma de los Tratados con el objetivo de reforzar la convergencia económica, incrementar la disciplina fiscal y profundizar la unión económica.

Los líderes comunitarios debatirán esta cuestión en la cumbre del 9 de diciembre.