WikiLeaks anunció hoy que deja de publicar secretos oficiales por la asfixia económica a la que lo han abocado entidades como Visa o PayPal, que al impedir que reciba donaciones lo han privado del 95 por ciento de sus ingresos.

El fundador del portal de internet, Julian Assange, aseguró en Londres que el cierre de WikiLeaks podría ser definitivo si a comienzos de 2012 se ven incapaces de recaudar fondos levantando ese bloqueo o mediante otros métodos alternativos.

La organización que causó un bombazo mundial hace un año con la divulgación de centenares de miles de cables diplomáticos con información clasificada está al borde de la desaparición por el boicot de empresas financieras de EEUU, el país más perjudicado por sus revelaciones.

Entidades como el Bank of America, Visa, Mastercard, PayPal y Western Union no aceptan desde hace meses donaciones privadas a través de internet para WikiLeaks, y el portal está prácticamente sin dinero, según Assange.

Esas instituciones ponen en duda la legalidad de los métodos del portal, creado en 2006 para publicar anónimamente las injusticias de "regímenes represores" y que, sobre todo desde 2010, ha divulgado abundante información comprometedora para muchos países.

Entre otros, ha destapado abusos en las prisiones estadounidenses de Abu Ghraib (Irak) y Guantánamo (Cuba), correos electrónicos confidenciales de políticos y de espionaje de diplomáticos de EEUU a líderes extranjeros o altos funcionarios de la ONU.

Assange, antiguo "hacker" que cumple arresto domiciliario en el Reino Unido por supuestos abusos sexuales en Suecia, abandonó hoy su aislamiento para denunciar la "ilegalidad" y "arbitrariedad" del acoso económico que sufre WikiLeaks desde finales de 2010, año en que publicó los cables en colaboración con cuatro diarios.

"Si no se hace frente a este ataque financiero, entonces habrá un precedente peligroso, opresivo y no democrático, con consecuencias que van más allá de WikiLeaks y su trabajo", opinó Julian Assange, para quien otras organizaciones podrían seguir esa misma suerte.

Según el fundador de WikiLeaks, todavía resta por publicar 100.000 cables diplomáticos más y su organización necesita unos 3,5 millones de dólares para sobrevivir durante los próximos doce meses.

El portal se financia básicamente a través de donaciones privadas, y desde hace meses sus mayores gastos se destinan a los abogados, pues tiene causas pendientes en Islandia y el Reino Unido, mientras espera que la Unión Europea investigue la actuación de Visa y Mastercard.

"No es un ataque contra WikiLeaks, es un ataque contra la libertad de expresión", aseveró Kristinn Hrafnsoon, otro de los portavoces del grupo, en una conferencia en el club de prensa londinense Frontline.

Antes de que el cerco económico se estrechara, WikiLeaks recibía donaciones por unos 100.000 euros al mes, pero desde que en diciembre pasado Visa, Mastercard y PayPal suspendieron los pagos para el portal esa cantidad se ha ido reduciendo hasta unos 6.000 euros actuales.

Diciembre de 2010 fue aciago para la organización ya que Julian Assange, de nacionalidad australiana, fue detenido por la Policía de Londres a requerimiento de la Justicia sueca por las acusaciones de dos mujeres sobre supuestos abusos sexuales.

En la actualidad Assange está a la espera de que el Tribunal Superior de Londres falle sobre su recurso contra su extradición a Suecia por esos supuestos delitos sexuales, que él niega.

Paralelamente, los cuatro periódicos que publicaron filtraciones de WikiLeaks desde finales de 2010 cuestionaron recientemente su decisión de divulgar sin editar 250.000 cables diplomáticos de EEUU, dejando al descubierto los nombres de miles de informantes.

El enfrentamiento de WikiLeaks ha sido especialmente virulento con el diario británico "The Guardian", dos de cuyos periodistas publicaron la clave para acceder a la información confidencial de las embajadas norteamericanas y desvelaron detalles de la personalidad de Assange que le disgustaron.

Patricia Souza