Suiza celebra elecciones nacionales este domingo, en una cita con las urnas que confirmará la estabilidad del panorama político del país, con la única incógnita de por cuánto margen vencerá la UDC, el partido de la derecha nacionalista.

Las encuestas le conceden cerca del 30 por ciento, lo que representaría el mayor porcentaje conseguido nunca por esta fuerza política, que ha hecho de las políticas de control de la inmigración y de los mensajes de tinte xenófobo su seña de identidad.

Suyos son los carteles electorales que han dado la vuelta al mundo, con los minaretes de las mezquitas asemejando misiles, o el presentado en esta campaña electoral de unas botas negras pisoteando la bandera suiza con la leyenda: "Detener la inmigración masiva".

La fórmula ha funcionado en los últimos años y la formación que dirige Christoph Blocher, tachado de ultraderechista por los partidos de izquierda, ha sabido recoger la preocupación que la inmigración suscita en una Suiza cada vez más abierta al resto de Europa y con un 22 por ciento de extranjeros.

Si se confirma su victoria, la UDC persigue tener un mayor peso en el Consejo Federal, el órgano de Gobierno de Suiza, cuya futura composición decidirá en diciembre la Asamblea Federal (Parlamento nacional) que los suizos están eligiendo este fin de semana.

En Suiza no se puede hablar de una sola jornada electoral, dado que la mayoría de los ciudadanos ya habrán depositado o enviado su voto, cuando los colegios electorales cierren sus puertas a mediodía del domingo, tras lo cual comenzará el recuento oficial.

La última encuesta difundida hace una semana, fecha límite impuesta por la ley electoral, concedía a la UDC un 29,3 por ciento de respaldo, frente al 28,9 por ciento que obtuvo en 2007.

Según este sondeo, el bloque de la derecha se hará con la mayoría de las dos cámaras de la Asamblea Federal o Parlamento: el Consejo Nacional, que representa al pueblo, y el Consejo de los Estados, que representa a los 26 cantones en que está dividido el país.

Al 29,3 por ciento de la UDC, se sumarían el 15,2 de votos para el Partido Liberal Radical (PLR), el 14,2 por ciento del Partido Democristiano (PDC), el 4,9 por ciento de los Verdes Liberales (V-L) y el 3,6 por ciento del Partido Burgués Democrático (PBD), lo que conforma una sólida mayoría para el centro-derecha suizo.

Frente al 67,2 por ciento de los votos que agrupan estas formaciones, en el ala izquierda, el Partido Socialista (PS) se haría con el 19,9 por ciento de los votos y los Verdes con el 9,3.

Pese al empuje de la UDC, esta formación política se verá abocada a buscar pactos y coaliciones con el resto de partidos del centro y la derecha, un grupo polarizado y heterogéneo que atemperará el radicalismo de la derecha nacionalista, a decir de los expertos.

"Aunque suba la UDC, no va a cambiar nada. Vamos a tener lo mismo que hasta ahora, con algún pequeño cambio, en un escaño o en otro. La política de coaliciones va a ser la misma", dice Daniel Boschler, profesor de Política Comparada de la Universidad de Zúrich.

Coincide con él Ioannis Papadopoulos, profesor del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI) de la Universidad de Lausana, que aventura que "las elecciones confirmarán una vez más que en Suiza no tenemos grandes oscilaciones de derecha a izquierda, o viceversa, como ocurre en otros países europeos".

No obstante, Papadopoulos cree que el ascenso de la UDC "sí va a influir en ciertas políticas del centro-derecha, el bloque político que realmente tiene el poder de cambiar las cosas en Suiza".

La previsión de los sondeos es que el índice de participación se sitúe por debajo del 50 por ciento de los votantes.

Boschler explica que la alta abstención tiene que ver con que "los ciudadanos saben que las elecciones no varían nada, salvo algún escaño que cambia de manos, y que habrá las mismas coaliciones".

"Otra razón es que si se plantea un cambio legislativo importante, los ciudadanos saben que tendrán la opción de influir porque se celebrará un referéndum", señala Boschler, que compara la actitud de los suizos hacia las elecciones federales con la de los ciudadanos de la UE hacia los comicios al Parlamento europeo.

Papadopoulos añade que las elecciones del domingo tampoco cambiarán la posición de Suiza en su relación con el exterior, excluido como está a medio plazo el debate sobre una incorporación a la UE, dada la difícil situación económica de la zona euro.

Por Fernando Puchol.