Mejorar la situación de los inmigrantes ecuatorianos, atender la situación de desempleo y luchar contra la violencia familiar en el colectivo son parte de los retos que se ha fijado la nueva embajadora de Ecuador en España, Aminta Buenaño.

"Unir a los migrantes" es uno de los "retos más importantes" en la gestión de Buenaño, una asambleísta del oficialista movimiento Alianza País, que en noviembre próximo viajará a Madrid para asumir el cargo de embajadora.

"Mejores servicios" para los inmigrantes, fortalecer la acción de los doce consulados en territorio español y defender los derechos humanos de sus compatriotas, engrosan la agenda de Buenaño.

"Mi labor va a estar acentuada en el lado humano", dijo Buenaño en entrevista con Efe al explicar que intentará "ser una embajadora de a pie, para robustecer los vínculos" con los cerca de 600.000 ecuatorianos que residen en España.

Por ello tratará de constituir "una embajada amigable, de puertas abiertas", también en el mejoramiento de las relaciones con España, un socio "estratégico y privilegiado" de Ecuador, remarcó.

Sin embargo, Buenaño reconoció que su designación se produjo en un momento difícil, por la crisis que afecta a España y a toda Europa, aunque espera que esa situación no afecten los convenios bilaterales suscritos que suman unos 138 millones de dólares.

La nueva embajadora, que es una representante del pueblo montubio (campesino de la costa ecuatoriana), recordó además que el próximo 20 de noviembre se celebrarán elecciones en España y por ello dijo que uno de sus principales objetivos será "fortalecer los vínculos políticos con las nuevas autoridades españolas".

También con los representantes de los principales partidos políticos españoles, y por ello la semana pasada se reunió con el expresidente del Gobierno José María Aznar (Partido Popular), quien visitó Ecuador para dar unas conferencias y recibir un doctorado "honoris causa" de una universidad privada de Quito.

Asimismo, hace algunos días Buenaño acompañó al canciller de su país, Ricardo Patiño, en una visita a España, donde tomó contacto con autoridades del actual Gobierno socialista.

Lo importante es "abrir canales de diálogo", remarcó Buenaño.

La nueva embajadora, que es también escritora, periodista y activista por los derechos de grupos minoritarios, destacó como parte de su gestión la lucha contra la violencia de género que se da en el interior del colectivo de ecuatorianos.

"A veces las mujeres no denuncian estos casos porque su condición de inmigrante no está completamente regularizada y tienen miedo que las deporten, pero ha habido algunos crímenes y por eso tenemos que poner énfasis en la violencia de género", subrayó Buenaño.

Para ella, incluso, "las mujeres (ecuatorianas) son las que más están sufriendo" por la situación de crisis, ya que, según dijo, sobre ellas "se ha acentuado el peso de las deudas" hipotecarias.

Añadió que algunas inmigrantes en España le contaron que sus maridos les han abandonado con el peso de las deudas en sus manos, causando una "crisis de depresión en las mujeres" ecuatorianas.

"Muchas se quedaron sin empleo, devolvieron los pisos y en los bancos les dijeron que eso sólo cubría los intereses y que aún debían por las hipotecas; entonces, se quedaron sin empleo, sin piso y con una gran deuda", reveló la embajadora.

También muchos compatriotas han mostrado documentos sobre la actuación de entidades financieras ecuatorianas que estarían "comprando la deuda de la banca española; que la han comprado muy barata para cobrarla acá, en Ecuador, al cien por ciento", denunció.

Al respecto, el Gobierno de Quito ha anunciado una investigación sobre la presunta intervención del banco ecuatoriano Pichincha, con representación en España, en la compra de créditos adquiridos por inmigrantes ecuatorianos con entidades financieras españolas.

El canciller Patiño advirtió a los directivos del Banco Pichincha que "ni se le ocurra ir a cobrarles" a los ecuatorianos ni a sus familiares en Ecuador "una deuda que tienen en España".

De su lado, el Banco Pichincha aseveró que "las deudas de los migrantes contraídas en España con la banca española se rigen por las leyes del país y no pueden ser fácilmente exigibles en Ecuador".

Este caso, para Buenaño hace más necesario el apoyo de la Embajada a los inmigrantes y, por ello, piensa ofrecer servicios de asesoría jurídica a los compatriotas que lo requieran.

Pero, si la crisis recrudece y los inmigrantes deciden regresar hay programas en ambos países que lo facilitan como el ecuatoriano "Bienvenidos a casa" y el "Plan Retorno" español, dijo Buenaño.