El presidente surcoreano, Lee Myung-bak, y el nuevo primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, celebraron hoy en Seúl una cumbre bilateral con la intención de mirar al futuro de las relaciones y cerrar heridas y recelos históricos.

El presidente Lee pidió al primer ministro Noda, que llegó al poder el pasado mes tras la dimisión de su antecesor en el cargo, Naoto Kan, que los dos países avancen "sin olvidar la historia" y recordó que para ello Japón tiene que esforzarse más en resolver asuntos pendientes.

Japón, que ocupó la Península de Corea entre 1910 y 1945, realizó hoy un nuevo gesto de conciliación al devolver los primeros cinco volúmenes de la última dinastía real coreana sustraídos durante la ocupación.

Lee también indicó que las relaciones con Japón son de gran importancia, pese a que los últimos meses los vínculos se han vuelto a tensar por los gestos de Tokio sobre el islote de Dokdo, que ambos reclaman pero que está bajo soberanía surcoreana y son su territorio más oriental en el Mar del Este (Mar de Japón).

Noda, que invitó a Lee a visitar Tokio, llegó a Seúl el martes por la noche para un viaje de dos días en el que también tuvo tiempo para hacer una ofrenda por los soldados surcoreanos caídos en la Guerra de Corea (1950-53).

Ambos dirigentes se comprometieron a fortalecer los lazos económicos y acordaron ampliar los contactos de trabajo para explorar la posibilidad de un posible Tratado de Libre Comercio.

Corea del Sur y Japón iniciaron contactos para un TLC en diciembre de 2003, pero las diferencias en el sector agrícola y el déficit comercial surcoreano con su vecino frustraron rápidamente las negociaciones.

Asimismo, los dos mandatarios acordaron ampliar un mecanismo de intercambio de divisas hasta los 70.000 millones de dólares para evitar un impacto negativo de la crisis en la eurozona.

Sobre Corea del Norte, coincidieron en el que una mejora de las relaciones con el régimen de Pyongyang pasa por que ponga fin a su programa nuclear para garantizar la estabilidad en la región.