El Gobierno estadounidense afirmó hoy que Irán debe extraditar o juzgar a Gholam Shakuri, un miembro de la Guardia Revolucionaria iraní al que Estados Unidos acusa de liderar un complot terrorista contra el embajador saudí en Washington.

"De acuerdo con la Convención Internacional de Personas Protegidas, el Gobierno de Irán debe elegir entre extraditar a este individuo o entregar el caso (a la justicia) para que se inicie un proceso", dijo el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, en su conferencia de prensa diaria.

El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, que niega su implicación en la trama, ha solicitado a Washington una copia de los documentos de acusación contra Shakuri y Manssor Arbabsiar, dos de los cinco imputados en EE.UU. por el intento de asesinato del embajador saudí en Washington, Adel Al Jubeir.

Toner aseguró hoy que el Departamento de Estado no ha recibido aún esa solicitud, tramitada a través de la Embajada suiza en Teherán, y que en cualquier caso "los cargos de este caso ya son públicos", incluidos los que pesan sobre Shakuri, que se encuentra en libertad y presuntamente en Irán.

"Hemos estado en contacto con los iraníes con relación a este asunto y no hemos recibido una respuesta constructiva", dijo Toner. "Esperaremos hasta que recibamos esa nota para tomar nuevas decisiones", añadió.

En cuanto a Arbabsiar, que fue detenido en Nueva York el 29 de septiembre y que tiene doble nacionalidad, tanto estadounidense como iraní, Toner señaló que el Departamento de Estado está dispuesto a permitir el acceso consular a él, reclamado el domingo por el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.

El portavoz precisó que la Convención de Viena sobre relaciones consulares no exige "necesariamente" garantizar ese derecho a individuos con doble nacionalidad.

"Pero cuando hay un individuo que tiene la ciudadanía estadounidense y la de otro país detenido en Estados Unidos, el Departamento de Estado ha urgido siempre a las autoridades responsables que permitan, bajo su responsabilidad, las visitas de los funcionarios consulares del otro país; en este caso, Irán", indicó.

"Así que, obviamente, presionaríamos para lograr eso o hablaríamos con las autoridades locales para urgirles a permitir esas visitas", añadió.

La turbia relación entre Washington e Irán se enrareció aún más a raíz de la acusación de implicación en el complot, anunciado el pasado martes y que ha indignado al propio presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, quien rechazó hoy categóricamente que Irán esté relacionado con la trama.

Tras denunciar el supuesto complot, EE.UU. impuso nuevas sanciones a algunos iraníes relacionados con la Fuerza Al Quds de los Guardianes de la Revolución, un cuerpo militar especial del régimen islámico, y a una compañía aérea privada iraní acusada de darles apoyo.

Washington también ha apuntado que promoverá un mayor aislamiento del régimen iraní, ya sometido a sanciones internacionales por la ONU, además de EE.UU. y la Unión Europea, debido a su programa nuclear y violaciones de los derechos humanos.