El presidente de Haití, Michel Martelly, considera que "la confianza comienza a establecerse" en el país caribeño ante los cambios que se están produciendo desde que accedió al poder, en mayo pasado, y cree que la población "está más motivada" ante estas transformaciones.

En una entrevista con Efe tras participar en Santo Domingo en el foro de Biarritz, una reunión de reflexión política y económica sobre América Latina y Europa que culminó el viernes, Martelly dijo que en su país ahora "hay un Estado" que se ocupa de "servir" a los ciudadanos.

"Nunca se había visto esto en Haití, hay un servicio a la población, estamos avanzando", subrayó el gobernante, quien desde hoy cuenta con un primer ministro, Garry Conille, y un Gobierno, ratificados por el parlamento bicameral de la nación, por lo que ya pueden ejercer plenamente sus funciones.

Sin embargo, el presidente caribeño aseguró que desde que tomó posesión de su cargo, hace cinco meses, ni él ni su equipo han dejado de trabajar y recordó que han puesto en marcha un plan que ha permitido enviar a 172.000 niños a la escuela, se han construido 400 casas y se ha firmado un contrato para la construcción de otras 3.000.

"Y todo esto sin un gobierno. No hemos parado de movernos", apostilló.

Martelly dijo que una vez que el nuevo Gobierno esté instalado deberá mantenerse el ritmo de trabajo, porque "todo está por hacer", y mencionó sectores como el turismo, que puede comenzar a aportar recursos al Estado rápidamente, las Fuerzas Armadas, cuya creación es uno de sus compromisos electorales, y la educación, área en la que es preciso consolidar los avances alcanzados en estos meses.

También mencionó los proyectos de reconstrucción del país, muy castigado por catástrofes naturales en los últimos años y más recientemente por un terremoto en enero de 2010 que causó 300.000 muertes y una epidemia de cólera que ha matado a 6.500 en un año, e indicó que hay socios e instituciones que esperan poder desarrollar numerosos proyectos.

El gobernante defendió la ronda de encuentros con antiguos presidentes que inició esta semana con la intención de lanzar "la señal de la reconciliación" y promover "la armonía entre todos los haitianos, de todos los sectores, para que finalmente" el país se considere "como una nación, un pueblo tras un proyecto".

Con esta finalidad, dijo, durante los últimos días se ha reunido con los expresidentes Jean Claude Duvalier, Jean Bertrand Aristide, Prosper Avril y Boniface Alexandre y espera hacerlo también con otros, entre ellos con su antecesor, René Preval, quien en la actualidad está en Florida (EE.UU.) por motivos de salud, explicó.

Empeñado en atraer inversiones extranjeras para impulsar el desarrollo del país, consideró que esta reconciliación debe contribuir a ello.

Por eso, su intención era reunirse con los expresidentes para "debatir sobre los problemas de Haití, reflexionar sobre el futuro, hablar del pasado" y enviar una señal simbólica de reconciliación entre quienes se enfrentaron en el pasado.

Sobre el hecho de que entre ellos esté Jean Claude Duvalier, quien regresó en enero al país desde el exilio y fue acusado ante los tribunales de miles de muertes y crímenes contra los derechos humanos, dijo que su función no es enjuiciar esos hechos.

"Evito pronunciarme sobre ello para no influir en las opiniones. Como presidente, mi función es asegurarme de que todos los haitianos puedan vivir en su país" y de que "se sientan protegidos mientras no sean condenados", aseveró.

Acerca de la entrada en el Gobierno haitiano de tres ministros procedentes del antiguo partido gubernamental, Inite, Martelly señaló que obedece al interés de esta formación y de otros grupos importantes en participar en el Ejecutivo.

"Todos queremos la reconciliación nacional", indicó el presidente, quien explicó que en interés de la "armonía entre todos los sectores" se consideró que era "el momento de abrir un poco" el acceso al Ejecutivo.

Habló también de su proyecto de Fuerzas Armadas, que considera "imperativo" y, sin descartar la idea de reforzar la Policía, planteada por un alto funcionario de EE.UU., dijo que si el país no necesitara una fuerza más sólida que la Policía para proteger sus fronteras, sus costas, reaccionar ante protestas o desastres naturales, no haría falta la presencia de los cascos azules de la ONU.

Lo que necesita Haití, indicó, es "una armada moderna" que disponga de un cuerpo de ingeniería para trabajar en favor del desarrollo, de un cuerpo medico y de otras unidades y que cuando no tenga que actuar pueda dedicarse a otras labores, como la reforestación del país.