Miles de butaneses salieron hoy a las calles de la Punakha para no perderse los esponsales de su rey, Jigme Khesar Wangchuk, con la plebeya Jetsun Pema, que comenzaron esta mañana.

La ceremonia, transmitida por el canal oficial butanés BBS, comenzó a las 04.00 de la mañana (22.00 GMT de ayer) con cánticos budistas en esa localidad fortificada, situada a unos 70 kilómetros de la capital, Thimpu, y bajo un intenso frío.

El rey Wangchuk, de 31 años, salió cuatro horas más tarde de su palacio y emprendió el camino hacia el monasterio de Punakha acompañado del primer ministro, Jigmi Thinley, y del jefe de la Policía.

Poco después, la princesa Pema, una chica de 21 años que estudió en la región india de Himachal Pradesh (norte), llegó al monasterio en el seno de una procesión de unas cien personas que tocaban tambores y cantaban himnos, y allí encendió una lámpara dorada.

La joven butanesa será coronada reina en la parte final de los esponsales, y luego ambos se dirigirán a miles de butaneses congregados en un espacio cercano al palacio de Punakha para celebrar la boda.

Según la versión oficial, Pema y Wangchuk se conocieron cuando ella tenía siete años, en el transcurso de unas vacaciones familiares.

Ambos, ataviados con atuendos tradicionales, se sentaron en un trono preparado para la ocasión, flanqueados por monjes budistas y cestos de fruta y ante cientos de invitados, entre ellos varios representantes de países de la zona.

Wangchuck, "quinto dragón" de la dinastía de mismo nombre, había expresado en mayo su intención de no invitar a las familias reales extranjeras, porque quería una "boda sencilla", según dijo entonces a Efe el jefe de prensa de la Casa Real, Dorji Wangchuck.

El rey fue coronado en noviembre de 2008 tras la abdicación de su padre, Jigme Singye Wangchuck.

"Jetsun Pema es joven, cálida, y de buen corazón y carácter. Estas cualidades, junto a la sabiduría que llegará con los años y la experiencia, harán de ella una gran servidora de la nación", declaró el soberano al anunciar en mayo su decisión al Parlamento.

La dinastía Wangchuck, muy querida en Bután, es célebre por haber ideado el concepto de "Felicidad Nacional Bruta", que descansa en pilares como la conservación de las costumbres locales, el cuidado por el medio ambiente, el buen gobierno y el crecimiento económico.

El aislado reino himalayico ha apostado por un aperturismo prudente, pero sigue firme en su voluntad de evitar el turismo masivo y preservar una identidad moldeada en torno a las tradiciones de la etnia mayoritaria, la "drukpa" (dragón), budista y tibetana.