La asunción de Cristina Fernández como la primera presidenta de Argentina elegida en las urnas despertó grandes expectativas en los organismos que luchan por la equidad de género, que hoy denuncian que la mandataria no ha desarrollado una política encaminada a reducir la brecha.

Aunque las mujeres son más en Argentina -el 51,3 por ciento de la población según el censo de 2010- y tienen una mejor formación, todavía están relegadas en el ámbito laboral, con peores sueldos y mayores dificultades para acceder a cargos directivos, como reflejan varios informes difundidos en los últimos días.

Según un estudio elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a pesar de que en los estudios de nivel terciario hay un 30 por ciento más de mujeres que de hombres, ellas sólo ocupan el 34,2 por ciento de los puestos directivos, un 3 por ciento menos que hace una década.

Los datos son todavía más preocupantes según el Índice de Participación de las Mujeres que elabora cada año el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), que revela que de cada diez puestos de autoridad en Argentina, menos de dos son ocupados por mujeres.

ELA señaló en su último informe que el índice de partición de las mujeres en la política y en cargos destacados en empresas, sindicatos y organizaciones sociales es del 15,2 por ciento.

Aunque destacan que gracias a la sanción de la Ley de Cupo en 1991, que convirtió a Argentina en el primer país latinoamericano en obligar a los partidos políticos a tener un 30 por ciento de mujeres en sus listas, hay una mayor paridad en el Parlamento, las cifras en el Poder Ejecutivo siguen siendo muy bajas (9,2 por ciento).

La brecha es aún mayor en el ámbito empresarial, donde apenas el 4,1 de los cargos directivos están ocupados por mujeres, según este informe, mientras que las diferencias en los salarios varían en función de puestos y profesiones.

No obstante, el informe del PNUD revela que la brecha salarial es de entre el 5 y el 12 por ciento en los puestos directivos en empresas.

Sólo 3 de los 16 ministerios del Gobierno de Cristina Fernández están encabezados por mujeres, aunque 2 de las carteras (Industria y Seguridad) son pilares importantes de su gestión.

Además, la mandataria nombró el pasado año a una mujer, Mercedes Marcó del Pont, para presidir el Banco Central, organismo que hasta entonces siempre estuvo encabezado por hombres.

"Siempre se tienen expectativas de una mayor equidad de género ante una presidenta mujer, pero se frustraron, porque no hubo ni una sola medida promovida por Cristina Fernández tendente a una mayor equidad de género. Ninguna", denunció en declaraciones a Efe la presidenta de ELA, Haydée Birgin.

En su opinión, "no hubo una política de Estado para aligerar la brecha" que sigue existiendo en Argentina en este terreno.

"Que la presidenta mencione cada cinco minutos la palabra género o mujer" no es suficiente, porque lo único que hace es "colocarse en víctima", consideró Birgin.

La directora ejecutiva de la Fundación Mujeres en Igualdad, Monique Altschul, no es tan crítica, ya que considera que ha habido "algunos pequeños avances", pero tiene claro que faltan "presupuestos adecuados, realmente fuertes para el desarrollo de políticas públicas con perspectiva de género", que hoy no existen en Argentina.

La mayor parte de las fuerzas de la oposición denuncian en sus programas de gobierno que la desigualdad de género es aún muy grande en Argentina y plantean medidas como la constitución de una secretaría de Estado de la mujer propuesta por el candidato radical Ricardo Alfonsín.

El socialista Hermes Binner, el opositor con más posibilidades según las últimas encuestas, también aboga por la creación de un nuevo organismo estatal con mayores funciones y más presupuesto, ya que a su juicio el asignado actualmente al Consejo Nacional de la Mujer es "insignificante".