La sureña ciudad argentina de Río Gallegos, la tierra natal de Néstor Kirchner, se ha convertido en campo fértil para el nacimiento de una nueva leyenda política y en refugio para la presidenta, Cristina Fernández, a la espera de lograr su reelección dentro de dos semanas.

Tras su muerte en octubre de 2010, la figura del expresidente (2003-2007) ha ido creciendo en la capital de la provincia de Santa Cruz, donde nació en 1950 el dirigente peronista con fuerte vocación de poder.

Río Gallegos, donde se forjó la carrera política que llevó al matrimonio Kirchner a la Casa Rosada, se ha convertido también en refugio para la presidenta, que viaja frecuentemente a la ciudad para visitar a su hijo y descansar en la nueva residencia que proyectó con su esposo y donde tenían pensado retirarse tras agotar su carrera política.

La localidad es también la base de los negocios familiares, de los que ahora se ocupa Máximo, el hijo mayor de la pareja, de 34 años.

Es precisamente Máximo el encargado de supervisar las obras del espectacular mausoleo en homenaje a su padre levantado por Austral Construcciones, propiedad del empresario Lázaro Báez, amigo personal del expresidente y estrechamente vinculado a los negocios de la familia Kirchner.

Decenas de obreros trabajan a destajo en estos días para terminar esta obra apoteósica, de 13 metros de largo, 15 de frente y 11 de alto, e inaugurarla el próximo día 27, en el primer aniversario de la muerte de Kirchner.

El mausoleo rompe la sencillez del cementerio de Río Gallegos, es una mole de líneas rectas que ocupará unos 600 metros cuadrados, estará rodeado de un jardín y constará de dos plantas y un subsuelo, con capacidad para diez féretros.

En su construcción se han empleado materiales de la zona, como pórfido patagónico, mármol y piedra volcánica.

El edificio tendrá una puerta de acceso blindada y una cúpula de vidrio que facilitará el ingreso de la luz del sol a la cámara funeraria.

Además, Río Gallegos rendirá otro especial homenaje a Kirchner en las próximas semanas si prospera una iniciativa kirchnerista para reemplazar el monumento del polémico Julio Argentino Roca (1843-1914), un presidente denostado por sus sangrientas campañas militares contra los aborígenes en la Patagonia, por una estatua en bronce del dirigente peronista.

La estatua ya ha sido esculpida en Buenos Aires, según confirmó a Efe su autor, Jerónimo Villalba, quien rehusó dar más detalles de la pieza a petición de sus clientes.

El Kirchner de bronce tendrá un rostro desafiante, el brazo izquierdo en alto y la chaqueta cruzada sin abotonar, tal como acostumbraba a llevarla el expresidente.

Los preparativos del homenaje y la próxima visita de la mandataria, que regresará a Río Gallegos para votar el 23 de octubre, impactan directamente en la campaña electoral de esta localidad de 100.000 habitantes, paradójicamente gobernada por el radicalismo.

Aunque, lejos de la convulsión política vivida en Santa Cruz en la última elección general, en 2007, esta vez los ánimos están más calmados y el oficialismo vaticina un amplio triunfo para los cargos locales tras las primarias de agosto pasado, en las que Fernández logró el 65 por ciento de los votos en la provincia.