La presidenta de Brasil, Dilma Roussef, colocó hoy una ofrenda de flores con los colores de la bandera de su país en la tumba del soldado desconocido en Sofía, el primer acto de una visita de dos días a Bulgaria, que se espere impulse la cooperación económica entre ambos países.

Ante este monumento, Rousseff fue recibida oficialmente por su anfitrión, el presidente de Bulgaria, Gueorgui Parvanov, con honores militares, banda sonora y los himnos de las dos naciones.

Vestida con falda negra y chaqueta de tonos marrones, Rousseff pasó revista a los soldados de la guardia del país balcánico, a quienes saludó en búlgaro -"Zdraveite, gvardeyci" (saludos, soldados de guardia)- antes de colocar la corona de flores.

Luego, tras subir a un podio junto a Parvanov, fue honrada con un desfile acompañado de una banda militar.

Según comentaron a Efe fuentes de la presidencia búlgara, Sofía espera que esta visita impulse la cooperación económica con Brasil, y que el desarrollo de las relaciones bilaterales en las esferas de la ciencia, la educación y las tecnologías centren el encuentro a puerta cerrada que mantienen esta mañana Rousseff y Parvanov.

Tras la reunión, se prevé la firma de memorandos en el campo de la economía y las tecnologías de información.

Rousseff se reunirá también con el primer ministro, Boiko Borisov, quien dará un almuerzo en su honor.

En la agenda de esta visita, que el jueves coincidirá con los 50 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, la presidenta brasileña asistirá esta tarde a un foro de empresarios de los dos países.

Según la agenda, el jueves Rousseff visitará Gábrovo, la ciudad donde nació su padre, Pedro Rousseff, y se entrevistará allí con algunos de sus familiares, así como con autoridades municipales.

Además, visitará la exposición sobre su familia que se exhibe en el Museo Regional de Historia bajo el título: "Las Raíces Búlgaras de Dilma Rousseff".