El nombre del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, suena con decisión en las oficinas de muchos republicanos, que le animan a organizar a contrarreloj una campaña que añada carisma a una carrera presidencial algo descafeinada.

Veteranos del partido como Henry Kissinger, Nancy Reagan y Barbara Bush esperan expectantes el anuncio que Christie, que gobierna en Nueva Jersey desde hace apenas un año y medio, planea hacer esta semana sobre sus intenciones presidenciales.

En una carrera liderada hasta ahora sin demasiados problemas por Mitt Romney, el ala más tradicional del partido ha visto en Christie una interesante alternativa al ex gobernador de Massachusetts, mermado por sus creencias mormonas y su derrota en las primarias de 2008.

Para ellos, Christie, católico y de 49 años, representa lo que el gobernador de Texas, Rick Perry, significaba para los más conservadores cuando entró en la carrera, a mediados de agosto.

"La entrada de Perry fue muy celebrada entre cristianos y conservadores, pero se ha desplomado en las encuestas y eso ha hecho que muchos se pregunten si puede ganar a (Barack) Obama", dijo a Efe Christopher Aterton, profesor de gestión política en la universidad George Washington.

La fuerte personalidad de Christie representaría una brisa de aire fresco en un abanico republicano lleno de nombres, pero falto de líderes claros, añadió el experto.

Su experiencia a la hora de recortar el presupuesto de Nueva Jersey, aquejado de grandes problemas de déficit cuando asumió el cargo en 2010, puede garantizarle apoyos en un partido que busca reducir el gasto federal a mínimos históricos.

Pero su falta de experiencia nacional podría depararle el mismo destino que a aspirantes como la congresista Michele Bachmann, quien protagonizó las primeras encuestas de la campaña y ahora se conforma con posiciones intermedias.

A falta de apenas un mes para que se cierre el plazo de presentación de candidaturas, y de tres meses para que comiencen a celebrarse los primeros "caucus" y primarias, Christie debería ensamblar en pocas semanas una campaña al menos tan convincente como la que el equipo de Romney ha organizado durante casi cuatro años.

"El tiempo se le está agotando. En este momento, no veo que Christie pueda contar con ganar uno de los primeros estados en votar; y creo que él debe ser consciente de ello", opinó Arterton.

Conservador en temas clave para su electorado, como la oposición al aborto, la ideología más abierta de Christie en otros asuntos -apoya las uniones civiles entre homosexuales y está a favor de restringir el derecho a poseer armas- podría beneficiar a Romney, que ha tenido más tiempo para subrayar sus mensajes.

"Christie va a decepcionar a muchos conservadores", aseguró este domingo el aspirante republicano Herman Cain en una entrevista con el programa "Fox News Sunday".

Para su referente más claro, el candidato a la presidencia en 2008 John McCain, el gobernador de Nueva Jersey es un aspirante "viable", aunque le preocupa su "importante atraso en términos de recaudación de fondos", según indicó a la cadena CBS el domingo.

Al contrario que otros aspirantes, Christie carece de una gran fortuna personal y el progreso de su campaña dependería, en parte, de su éxito a la hora de convencer a pequeños donantes.

Pero en un escenario electoral ávido de nuevas polémicas, los titulares más leídos sobre Christie no son los que hablan de la posibilidad de que se queme rápido o de que no sea capaz de convencer a nivel nacional, sino los que destacan las medidas de su cintura.

Y aunque "el gran problema de Chris Christie", como lo define un articulista del Washington Post, es el mismo que combaten millones de estadounidenses, muchos no temen afirmar, sin tapujos, que el gobernador "está demasiado gordo para ser presidente".