La solución a la crisis de la deuda en la eurozona es lo "más importante" para que pueda comenzar la reactivación de la debilitada economía del Reino Unido, dijo hoy el ministro británico de Finanzas, George Osborne.

Con todas las miradas centradas en la frágil situación económica que vive el país, el llamado "canciller del Exchequer" optó por un mensaje optimista en su esperado discurso, dentro del congreso anual del Partido Conservador, que se celebra en Manchester, pero respaldó con firmeza su polémico plan fiscal para atajar el déficit e impulsar el crecimiento.

En la incertidumbre reinante en torno a la economía británica, el ministro enfatizó que la resolución de la crisis de la deuda de la zona euro "sigue siendo el elemento más importante para empezar a impulsar el crecimiento en el Reino Unido".

Osborne apeló metafóricamente a los líderes de los países miembros de la moneda única europea para que "salgan a arreglar sus tejados aunque afuera no deje de llover".

En declaraciones hechas hoy a la BBC antes de iniciar su discurso, el ministro advirtió de que la solución a estos problemas europeos ha de llegar antes de la celebración de la próxima reunión del G20 (países desarrollados y emergentes) del próximo mes en la ciudad francesa de Cannes.

El ministro alertó de que, de no resolverse para entonces, la situación será "terrible no solo para el Reino Unido, no solo para Europa, sino para toda la economía mundial".

Con relación al encuentro previsto para este lunes en Luxemburgo de los 17 países de la zona euro, Osborne comentó a la BBC que esas naciones deben hallar, "de manera decisiva, la forma de afrontar la crisis de la deuda de Grecia", por lo que les instó a ampliar el fondo de rescate para ese país.

En cuanto a la situación británica, el ministro aclaró en su discurso en Manchester que el Gobierno tan solo rebajará los impuestos cuando pueda permitírselo y consideró "erróneo" recurrir a un endeudamiento excesivo para financiar recortes impositivos temporales o para incrementar el gasto público.

"Creo firmemente en los recortes impositivos", argumentó el titular de Finanzas británico, que en octubre pasado lanzó un controvertido y ambicioso programa de recortes en el gasto público para eliminar el déficit presupuestario del país, cuya deuda neta asciende a más de un 60 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

Sus palabras fueron la respuesta a la fuerte presión que sufre por parte de los laboristas para que rebaje el Impuesto Sobre Valor Añadido (IVA) -actualmente situado en el 20 por ciento- con el fin de impulsar el consumo.

Tras haber barajado "todas las opciones" con las que reactivar la economía, Osborne concluyó que "un endeudamiento excesivo es la causa de los problemas que tiene el Reino Unido, no la solución" y adelantó que el Gobierno no "asumirá ese riesgo".

"Nos encontramos en medio de una crisis de la deuda" y "no podemos endeudarnos como manera para salir de la deuda", manifestó.

Responsabilizó al anterior Gobierno laborista de haber cometido "catastróficos errores" y a los bancos de "defraudar a sus clientes, a sus accionistas y a este país".

En otro punto del discurso, que duró una media hora, Osborne detalló algunas de las medidas específicas que está adoptando el Gobierno de coalición para enderezar la economía.

Entre ellas, el ministro afirmó que se está ayudando a los empresarios al mantener bajos los tipos de interés y que habrá una congelación en el 2012 del impuesto municipal a fin de ayudar a las familias ante la actual la crisis económica.

Patricia Rodríguez