El nuevo decreto que legaliza la compraventa de automóviles entre particulares en Cuba y elimina décadas de prohibición o restricciones en esas transacciones entra hoy en vigor en medio de una campaña informativa para explicar sus particularidades a lo cubanos.

La medida, anunciada oficialmente el pasado miércoles, fue recibida positivamente en la isla y ha acaparado extensos espacios en los medios de comunicación estatal en los últimos días.

El diario oficial Granma informa hoy que "más de 40 prohibiciones y limitaciones" tuvieron que ser revisadas para conformar la normativa.

Ayer, viernes, la ministra de Justicia, María Esther Reus, y otros funcionarios del Gobierno comparecieron en un programa trasmitido en el horario estelar de la televisión cubana para explicar detalles de la nueva resolución.

En concreto, el decreto permitirá a partir de hoy la donación y compraventa de automóviles entre cubanos y extranjeros residentes en el país, y flexibilizará los traspasos de propiedad para quienes abandonen la isla con carácter definitivo.

Su gran novedad es que legaliza la compraventa de cualquier cantidad y tipo de vehículos en Cuba, donde hasta ahora las leyes solo permitían traspasar aquellos autos cuya fabricación fuese anterior a 1959.

El valor de los vehículos será fijado en pesos cubanos y las transacciones se harán ante un notario teniendo en cuenta "valores referenciales mínimos" establecidos por el Gobierno en dependencia de la clase y año de fabricación.

Se ha establecido un impuesto del cuatro por ciento para vendedores y compradores, pero en caso de que estos últimos ya sean propietarios de un vehículo la base del gravamen se incrementa en un 50 por ciento.

En el caso de los cubanos que emigren sin disponer antes de sus autos, la normativa autoriza ahora que los vehículos sean heredados por familiares hasta un cuarto grado de consanguineidad.

No obstante, se mantiene en vigor la restricción para que los cubanos compren autos nuevos en entidades comercializadoras.

El Gobierno seguirá controlando esas adquisiciones mediante un permiso que será otorgado por el Ministerio de Transporte a aquellas personas que hayan obtenido ingresos en divisas o pesos convertibles "como resultado de su trabajo en funciones asignadas por el Estado o en interés de este".

La autorización para comprar un auto nuevo podrá ser otorgada una vez cada cinco años y los beneficiados ya no tendrán que donar al Estado o "dar de baja" su vehículo anterior, en caso de que lo tuvieran, como se exigía hasta ahora.

Según datos oficiales, el parque automotor privado de Cuba se estima en unos 300.000 vehículos, entre los que abundan los estadounidenses fabricados antes de 1959 y conocidos popularmente como "almendrones", y los procedentes del antiguo bloque socialista.

Hasta ahora los cubanos realizaban las transacciones de autos soviéticos o de fabricación más moderna ilegalmente y mediante "pactos de confianza" en los que el comprador pagaba por el vehículo sin que su nombre pudiera aparecer en la propiedad.

El nuevo decreto era una de las medidas más esperadas en la isla dentro de las reformas anunciadas por el Gobierno de Raúl Castro para "actualizar" el socialismo cubano.