La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy nuevas normas de incentivos para la industria bélica, de la que espera que sea el principal proveedor de las Fuerzas Armadas nacionales y que también potencie su capacidad de exportación.

El objetivo de la medida es fortalecer la competitividad de la industria brasileña de defensa mediante diversos incentivos a la investigación tecnológica y la introducción de mayor valor agregado nacional, explicó Rousseff durante una ceremonia realizada en el Palacio presidencial de Planalto.

Mediante las nuevas normas, la industria de defensa nacional, que según fuentes del sector genera unos 10.000 millones de dólares al año, será exenta de determinados impuestos y tendrá prioridad en las operaciones gubernamentales destinadas a la adquisición de material bélico.

Los beneficios fiscales serán válidos para lo relacionado con equipamientos electrónicos, municiones, armas, embarcaciones, aviones, satélites, misiles, vehículos, uniformes y hasta software utilizados por ese sector industrial.

Según Rousseff, este conjunto de normas es "un importante paso para la consolidación de un plan estratégico de defensa nacional", que permitirá "avanzar en la modernización de las Fuerzas Armadas" y fortalecer la capacidad exportadora del país.

Brasil "es un país pacifico" y sus Fuerzas Armadas tienen una función básicamente "defensiva", indicó la jefa de Estado, quien apuntó que toda estrategia de defensa debe apoyarse "siempre en el avance tecnológico, para ser realmente efectiva".

Asimismo, ratificó que en todas las compras de material bélico que Brasil haga en el futuro a otros países se pondrá como condición la transferencia de tecnología, a fin de apuntalar el proceso de modernización en que está inmersa la industria nacional.

Eso permitirá, en su opinión, "adquirir y generar innovación, incentivar la investigación y controlar un segmento de enorme importancia desde el punto de vista geopolítico".

Rousseff dijo estar convencida de que, de ese modo, un satélite geoestacionario que Brasil planea poner en órbita en 2014 contendrá ya un importante número de componentes nacionales y que otro que se espera lanzar en 2019 podrá ser totalmente fabricado en el país. EFE