Los hombres en Arabia Saudí sufragaron el jueves en elecciones locales, los segundos comicios a nivel nacional en el rico reino petrolero. A las mujeres no se les permitió votar esta vez, pero podrán hacerlo en el 2015.

Las elecciones para los concejos locales ilustran los pasos lentos y limitados que el reino ultraconservador, firme aliado de Estados Unidos, está tomando para permitir una mínima participación popular en el gobierno. Los concejos son uno de los pocos organismos electos en la nación, pero no tienen verdadero poder y se limitan a dar consejos a las autoridades provinciales.

Arabia Saudí no tiene un parlamento sino un Consejo Shura, una asamblea designada por el rey con un mandato de asesorar, pero no legislar.

El rey Abdulá — considerado algo así como un reformista — dispuso el domingo que las mujeres podrán votar en las próximas elecciones locales del 2015, y también señaló que por primera vez se incorporarán mujeres al Shura.

La votación local estaba prevista inicialmente para el 2009 pero se postergó. El reino tiene 1.200.000 electores registrados de un total de cinco millones de varones que podrían votar.

En las elecciones del jueves, más de 5.000 varones se disputarán 1.056 bancas en los casi 300 concejos locales en la nación.

Abdulá, que busca prevenir en el reino los levantamientos populares que han conmovido otras naciones árabes, anunció este año un paquete de empleos, incentivos y servicios para la población por 93.000 millones de dólares.

El decreto de autorización para las mujeres fue considerado una concesión a las reclamaciones de cambios en el mundo árabe y el anhelo de un segmento de la sociedad saudí de gozar de mayores libertades civiles.

Es un progreso significativo para las mujeres del país, pero de todos modos siguen llevando la carga de las costumbres de una sociedad profundamente conservadora.

No pueden ser ministras, manejar automóviles ni viajar al exterior sin autorización de un guardián varón. A menudo son atacadas por la policía religiosa, que impone una interpretación rígida de la ley islámica Sharia en las calles y lugares públicos.