El ministro de Exteriores de Corea del Norte, Pak Ui-chun, apostó hoy en la Asamblea General de la ONU por avanzar en las negociaciones para lograr la desnuclearización de la península de Corea y aseguró que su Gobierno seguirá colaborando para reanudar las conversaciones a seis bandas.

"Corea del Norte hará denodados esfuerzos en el futuro para establecer un mecanismo de paz duradero en la península de Corea y continuará cooperando con todas las partes implicadas para lograr la reanudación incondicional de las conversaciones a seis bandas", dijo Pak en referencia al diálogo en el que participan las dos Coreas con Estados Unidos, China, Rusia y Japón.

El titular norcoreano de Exteriores, quien lamentó que la región sea todavía escenario de ejercicios de guerra, señaló que "las circunstancias presentes" requieren que "todas las partes implicadas aprovechen la oportunidad del diálogo y tomen decisiones valerosas para actuar con decisión y resolver problemas fundamentales".

El representante de Pyongyang destacó que la situación se mantiene "tensa" en la península de Corea debido "a las relaciones hostiles" entre su Gobierno y Estados Unidos, una situación que ha llevado "a la desconfianza y la confrontación", de la que responsabilizó totalmente a Washington.

"El problema de la desnuclearización de la península de Corea se había originado en la política hostil y la amenaza de guerra nuclear de Estados Unidos contra Corea del Norte. Estados Unidos es el principal responsable de ello y debe ser capaz de eliminar la raíz del problema", indicó el ministro norcoreano.

Las dos Coreas cerraron la semana pasada sin acuerdos clave la segunda ronda de diálogo para reanudar las conversaciones a seis bandas sobre el desarme nuclear del régimen norcoreano, un foro que está suspendido desde finales de 2008 por el boicot de Pyongyang, que ahora quiere volver a negociar ayudas por concesiones sobre su programa nuclear.

En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el ministro norcoreano criticó el funcionamiento de Naciones Unidas y mostró la oposición de Pyongyang a que "unos cuantos países interfieran en los asuntos internos de otras naciones" con la excusa de "proteger a los civiles y defender la paz".

El ministro llegó a proponer que cualquier resolución del Consejo de Seguridad de la ONU relacionados "con la paz y la seguridad, como las que contemplan sanciones y el uso de la fuerza" deban "estar sujetas a la aprobación de la Asamblea General para tener efecto".

Además, criticó el funcionamiento de los órganos de la ONU que estudian los asuntos relacionados con los derechos humanos, a los que acusó de estudiar siempre a ciertos países "mientras los mayores violadores de los derechos humanos pasan en silencio de acuerdo a objetivos políticos y a intereses de Occidente".

Human Rights Watch (HRW) mostró su rechazo al discurso norcoreano y pidió a Pyongyang que, "si está preocupado por si la ONU interfiere en sus asuntos internos, detenga las graves violaciones de derechos humanos que caracterizan hoy a Corea del Norte", según dijo la subdirectora para Asia de la organización, Elaine Pearson, en un comunicado.