El canciller de Nicaragua, Samuel Santos, denunció hoy el "doble rasero y doble moral" en la ONU, donde no se reconoce al Estado palestino, pero hay un "inédito apresuramiento" en hacerlo con el Consejo Nacional de Transición, en Libia, cuando aún no ha constituido un Gobierno.

"El reconocimiento de los legítimos derechos del pueblo palestino solo puede convertirse en factor de paz en Oriente Medio. A su lado, reconocemos jurídica y políticamente" el Estado de Israel, subrayó Santos.

Opinó que "con injerencia y manipulación" no se resolverán las crisis, sino con "diálogo y negociación".

El canciller nicaraguense representó a su país en la Asamblea General de la ONU donde participan mandatarios de 193 naciones para debatir sobre la actualidad internacional.

Santos denunció la "burda y vergonzosa manupulación" del Consejo de Seguridad de la ONU y de la OTAN sobre Libia, que atribuyó a "la necesidad patológica de ciertos estados en querer someter a toda costa a los pueblos del mundo".

En su intervención, manifestó la preocupación del Gobierno de Managua por la crisis económica global, cuyos "efectos más graves subsisten y afectan profundamente a nuestros pueblos".

"El sistema financiero controlado por los especuladores ha vuelto a entrar en barrena", apuntó.

El canciller nicaraguense, al igual que una mayoría de delegaciones latinoamericanas, reclamó el cese del embargo económico y comercial de Estados Unidos contra Cuba, que la Asamblea General de la ONU condena desde hace dos décadas.

Ese embargo, dijo, "viola el derecho internacional y es contrario a los principios" de Naciones Unidas.

Igualmente hizo un llamamiento a evitar que la crisis económica global agrave la crisis alimentaria que sufren los países pobres "con causas estructurales en el modelo capitalista".

En cuanto a la política interna, Santos dijo en la ONU que su país vive un periodo de cambio que tiene como objetivo "revertir largos años de gobiernos neoliberales".

Como muchos otros mandatarios, Santos hizo una encendida defensa del multilateralismo y la reforma de las instituciones mundiales.

A la par de la democratización global, "tiene que producirse sin más dilaciones" la democratización de Naciones Unidas, concluyó.