La educación de los indígenas en su propia lengua representa un avance importante, pero no definitivo, para esos grupos étnicos, pues no garantiza que tales lenguas y culturas sobrevivan, explicó a Efe el experto brasileño Aryon Dall'Igna Rodrigues.

"Cada situación es distinta. Hay pueblos que pueden beneficiarse de esto (la educación en lengua propia) inmediatamente, y otros tienen una situación irrecuperable y el descenso (de hablantes) va a llevar al fin de todas maneras", dijo el también profesor emérito de la Universidad de Brasilia (UB).

Este experto en lenguas en peligro de desaparición explicó la situación positiva que vive su país desde 1995, cuando el Gobierno se comprometió a alfabetizar a todos los indios en su lengua materna, lo que, irónicamente, implica que algunas escuelas utilicen el portugués.

Aquel año, las estadísticas del Ministerio de Educación indicaban que había en Brasil 147.000 alumnos indígenas en 2.228 escuelas especiales, y que de los cerca de 7.500 profesores existentes, un 90 por ciento era indígena.

El cambio legal fue fundamental porque "encaminó" la mejora en la enseñanza de las lenguas indígenas en un país con 180 en peligro, apuntó.

Para el lingüista sudamericano, quien la semana pasada participó en el IV Encuentro de Lenguas en Peligro en la capital mexicana, no existe ninguna garantía de que alguna de ellas pueda sobrevivir si nos atenemos a, por ejemplo, factores como la cifra de hablantes.

Existen casos como el de los guajajara, en el estado de Marañón, noreste de Brasil, que son interesantes.

Este pueblo fue "contactado en el siglo XVII por misioneros capuchinos franceses, que actuaron allí durante varios años, y sobrevive hasta hoy con una población decrecida".

"Ahora son cerca de mil personas con una resistencia considerable. Todos hablan su lengua materna (indígena). Aunque esa lengua esté marcada por préstamos del portugués, mantienen la lengua materna. Esto después de 400 años de contacto", agrega el experto.

Además de los esfuerzos gubernamentales, Rodrigues celebró iniciativas no gubernamentales como la realizada por las comunidades indígenas hablantes de tikuna, en la Amazonia.

Hace un cuarto de siglo aproximadamente lingüistas, antropólogos y educadores del noreste de Brasil se asociaron para "empezar un programa para formar maestros indígenas sin salir" de las comunidades.

"Estos indios tikuna tienen todo su profesorado nativo. No necesitan que la municipalidad se los mande", señala como un logro que podría tomarse como modelo en otros lugares.

También en el estado de Acre, fronterizo con Bolivia y Perú, la ONG Comisión Pro Indio de Acre (CPI-Acre) comenzó hace más de 20 años un programa semejante con cuatro o cinco lenguas de la familia Pano que, sin embargo, no ha tenido tanto éxito.

Aunque desde hace años los cursos se les impartían a los indígenas en sus comunidades, ahora el estado estudia "que cambien" y sean ofrecidos en la capital del estado, Rio Branco.

En esa región los grupos indígenas "no están unificados", como los tikuna en su zona, lo que pone en peligro que continúen los programas educativos en sus propias lenguas.

Esta situación ejemplifica "cómo un caso de éxito puede, de un momento a otro, por razones casi personales, acabar porque no hay un amparo legal más general", comentó.

Según datos de la Fundación Nacional del Indio (Funai), en 2007 había en Brasil 460.000 indios, sin contar unas 70 tribus aisladas y poco estudiadas en el interior de la selva amazónica del norte del país.

Esas comunidades hablan unas 180 lenguas diferentes, entre las más difundidas el tupí guaraní y el tikuna.

En Brasil los pueblos indígenas fueron protegidos por la Constitución de 1988, pero la puesta en marcha de distintas políticas, entre ellas la educativa, depende de la administración de cada uno de los 27 estados, señaló Rodrigues.

"Hasta que se convenzan los estados de que hay una nueva posición en el ministerio de Educación, habrá mucha resistencia a las iniciativas de dar educación en lengua indígena", concluyó.