El vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, criticó una presunta infiltración en su cuerpo de seguridad cuando celebraba hoy en Cali una reunión con trabajadores azucareros.

Garzón consideró el incidente "una verdadera provocación" contra la reunión, que le obligó a replantearse sus esquemas de seguridad y a suspender el encuentro "diálogos sociales", en señal de protesta por la detención del dirigente sindical José Valencia.

El dirigente sindicalista que estaba involucrado en un proceso judicial por promover una protesta de cortadores de caña de azúcar en 2008, fue detenido cuando salió de la reunión momentáneamente a por unos documentos.

En el mismo encuentro fue descubierto por los trabajadores un policía de civil que tomaba fotografías.

Visiblemente enojado por la detención del sindicalista, Garzón, que hace algunos años fue dirigente de una central obrera, señaló que esa situación le obligaba "a revisar" todo su sistema de seguridad "y todos los esquemas de seguridad de estos diálogos sociales".

"Yo conozco a José Valencia, es un trabajador (...) investigado por unas protestas y un paro de 2008 que no ha concluido. El juez lo dejó en libertad hace cerca de dos años y no entiendo este hecho que se convirtió en una verdadera provocación contra los trabajadores, contra este diálogo social", subrayó el alto cargo colombiano.

La Vicepresidencia de la República, en un comunicado de prensa, señaló que después de la detención de Valencia se conoció que al parecer agentes encubiertos formaban parte de la reunión.

José Valencia recobró su libertad horas después, pero el vicepresidente advirtió que el daño ya estaba hecho.

"Es un daño muy grande al Gobierno Nacional y en general al Estado colombiano porque crea desconfianza de la población en sus instituciones y debilita la credibilidad en las mismas", puntualizó.