Birmania (Myanmar) continúa censurando y encarcelando a periodistas a pesar de las tímidas reformas encaminadas a ampliar la libertad de prensa, indicó hoy el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en sus siglas en inglés).

En un informe publicado en su web, la organización no gubernamental afirma que, aunque la Junta Militar cedió el poder a un Gobierno civil el pasado marzo, Birmania se mantiene como uno de los países más restrictivos del mundo.

CPJ, cuya sede se encuentra en Nueva York, recoge testimonios de reporteros que denuncian la vigilancia a la que son sometidos por la Policía, que pincha sus teléfonos y aplica la censura de forma rutinaria.

"Siempre hay un sentimiento de miedo de que Gran Hermano te está vigilando, todos nuestros teléfonos están pinchados y estamos sometidos a una vigilancia continua", afirma un periodista que colabora con un medio internacional.

Al menos 14 periodistas se encuentran detenidos en las cárceles birmanas con penas que llegan a veinte años de prisión por cubrir temas sensibles para el Gobierno, según CPJ.

En los últimos años se ha multiplicado el número de publicaciones, pero la mayoría son de carácter semanal debido al tiempo que emplean los censores.

Las autoridades birmanas no permiten la entrada de corresponsales extranjeros, quienes suelen ser expulsados cuando son descubiertos realizando su trabajo dentro del país.

La mayoría de los medios y agencias internacionales cuentan con colaboradores birmanos, pero también son acosados continuamente por las autoridades.

Gran parte de la información del país es cubierta de forma clandestina por periodistas que trabajan para medios en el exilio como "Irrawaddy", "Mizzima" o la "Voz democrática de Birmania".

El Gobierno ha relajado en parte la censura, permitiendo por ejemplo la cobertura parcial de las actividades de la líder opositora y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, liberada el año pasado tras más de 7 años bajo arresto domiciliario.

Sin embargo, CPJ denuncia que las autoridades también han suspendido una docena de publicaciones y siguen acosando a los periodistas.