El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, confirmó hoy su intención de reducir durante 2012 la presencia de tropas de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) en este país caribeño.

A través de su portavoz, Martin Nesirky, Ban señaló que su intención es reducirlas hasta niveles de antes del terremoto que azotó el país en 2010, y también puntualizó que prevén su retirada completa de forma gradual y en colaboración con el gobierno haitiano.

La pasada semana Ban recomendó ya al Consejo de Seguridad del organismo que extienda por un año más el mandato de la misión, hasta el 15 de octubre de 2012, al tiempo que propuso una reducción gradual de 2.750 militares y civiles de su destacamento, cuyo número total, cercano a los 12.000, fue incrementado después del terremoto.

El secretario general informó de estas cuestiones al presidente de Haití, Michel Joseph Martelly, en la reunión que mantuvieron en el marco de la Asamblea General que se celebra estos días, en la que debatieron sobre la colaboración entre la ONU y el gobierno haitiano.

El presidente haitiano expuso en la reunión que sus prioridades son la educación, la reconstrucción del país y la creación de empleo, y defendió asimismo un aumento presupuestario, según fuentes diplomáticas de Haití.

En el debate participaron, entre otros, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, y representantes de países involucrados en el proceso de asistencia como Francia, Canadá o la República Dominicana.

En ese foro Martelly señaló que algunos estados han prometido un aumento de su apoyo, como Francia, que ha abogado por hacer "más haitiano" el proceso de reconstrucción.

Según las mismas fuentes, el presidente haitiano quiso concienciar a la comunidad internacional sobre la necesidad de reconstruir Haití y sobre su capacidad para salir del subdesarrollo, y también volvió a pedir los fondos que los países socios le prometieron al país caribeño.

En esta línea, el jefe de la Minustah, el chileno Mariano Fernández, alertó la pasada semana ante el Consejo de Seguridad de que las tensiones políticas y las precarias condiciones socieconómicas amenazan la estabilidad en Haití, donde consideró que puede llegar a producirse una nueva crisis.

Fernández recordó entonces que de los fondos económicos prometidos por la comunidad internacional para el período 2010-2011, sólo ha sido entregado el 37,8 por ciento, y pidió un mayor compromiso internacional para hacer frente a los efectos que dejó el terremoto de 2010.

Debido a los efectos del sismo, unas 634.000 personas todavía viven en campamentos en Haití, donde según la Minustah la epidemia de cólera es todavía una amenaza a pesar de que la mortalidad se ha reducido hasta el 1,4 por ciento.