La mayoría de los partidos políticos belgas valoró hoy el histórico acuerdo al que se llegó esta madrugada, que resuelve el mayor escollo de la crisis política que vive el país y despeja el camino hacia la formación de un gobierno.

Solo los ganadores de los últimos comicios -los independentistas flamencos del N-VA- y algunas voces del Frente Democrático de los francófonos (FDF), dos formaciones que no participan en las negociaciones, rechazaron el consenso logrado, al considerar que implica concesiones inaceptables.

Los líderes de los ocho partidos que intentan desbloquear la crisis cerraron anoche un pacto sobre un asunto clave que divide a flamencos y francófonos desde hace más de 40 años: el distrito electoral y judicial de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV).

El líder del N-VA en la Cámara, Jan Jambon, criticó hoy en unas declaraciones a la prensa que las formaciones flamencas Open Vld (partido liberal) y CD&V (democristianos) hayan aceptado el acuerdo, que en su opinión rompe el consenso entre los partidos que integran el gobierno flamenco.

Aunque el resto de reacciones son muy positivas, todas las formaciones mantienen cierta cautela, conscientes de que todavía quedan puntos difíciles que resolver, que incluyen la ley de financiación y la transferencia de competencias a las regiones, así como importantes decisiones en materia de presupuesto y de asuntos socioeconómicos.

Tanto la prensa francófona como la flamenca coinciden en calificar de "histórico" y hasta de "milagroso" el acuerdo logrado.

Los medios destacan la labor llevada a cabo por el socialista francófono Elio Di Rupo, que según el diario "Le Soir" ha sido capaz de dar un "golpe maestro".

Las negociaciones continuarán este jueves a partir de las 12.00 GMT.

El distrito BHV está enclavado en la mitad norte (flamenca) del país y engloba los 19 municipios de Bruselas y 35 de la provincia de Brabante flamenco, seis de los cuales -Drogenbos, Linkebeek, Sint Genesius-Rode, Wemmel, Kraainem, Wezembeek-Oppem- ofrecen "facilidades administrativas" para los francófonos por ser una minoría importante en estas ciudades.

Varias de esas ciudades incluso tienen alcaldes francófonos, cuyo uso de su lengua en actos oficiales ha causado conflictos con las autoridades regionales de Flandes, cuyo idioma oficial es el flamenco.