El Gobierno de Estados Unidos urgió hoy a sus ciudadanos en Siria a "abandonar el país inmediatamente, mientras aún haya medios de transporte comercial", cuando se cumple medio año desde el inicio de las protestas contra el régimen de Bachar Al Asad.

En una nueva alerta de viaje al país árabe, el Departamento de Estado de EE.UU. justificó la advertencia por la "incertidumbre constante y la volatilidad de la situación actual" y aconsejó a los ciudadanos estadounidenses que aún así deban permanecer en Siria a "limitar todos los viajes no imprescindibles dentro del país".

"Los ciudadanos estadounidenses que no se encuentren en Siria deben cancelar todo viaje al país en este momento", exhorta el comunicado.

La alerta de viaje, que actualiza la dictada el 5 de agosto, recuerda a los ciudadanos que Estados Unidos impuso sanciones el 18 de agosto que les impide entablar cualquier transacción financiera o aportar apoyo material al régimen sirio.

"Bajo esas sanciones, actividades como trabajar -o proporcionar servicios- en Siria, o pagar tarifas relacionadas con negocios o con el empleo al Gobierno sirio -como impuestos o tasas por licencias- son violaciones de la ley estadounidense", subraya el comunicado.

Los bancos estadounidenses y las compañías de tarjetas de crédito también tienen prohibido proporcionar servicios, lo que "limita drásticamente la capacidad de los estadounidenses para retirar dinero en efectivo o efectuar transacciones comerciales".

No obstante, los estadounidenses que residan en Siria sí están autorizados a pagar gastos personales -no relacionados con negocios- en Siria, y entablar transacciones incluso con el régimen de Asad, en el caso de que sean "necesarios para su mantenimiento personal" en el país, como impuestos al consumo, escolares o de transporte.

El Departamento de Estado también recordó que muchas ciudades, entre ellas Damasco, están sujetas a medidas de seguridad elevadas, y que los viajeros en las carreteras "han encontrado un número cada vez mayor de puntos de control que impiden la entrada y la salida a las ciudades afectadas".

También asegura que los esfuerzos del Gobierno sirio de "atribuir la inestabilidad civil actual a influencias externas" han creado "un sentimiento antiextranjero" en el país.

"Los ciudadanos estadounidenses detenidos pueden encontrarse sujetos a acusaciones de instigación o espionaje", advierte el comunicado.

Cuando se produce un arresto de un ciudadano estadounidense, las autoridades sirias "normalmente no notifican a la embajada de Estados Unidos hasta días o semanas después" y en muchas ocasiones no responden a las peticiones de ésta para obtener acceso consular.

Desde marzo pasado, el régimen sirio ha reprimido con extrema dureza las protestas en su contra, causando la muerte de al menos 2.600 personas, según la ONU, sin que las llamadas de la comunidad internacional para detener la violencia hayan dado resultado. EFE