El Comité Dominicano de los Derechos Humanos (CDDH) solicitó hoy al presidente del país, Leonel Fernández, ordenar los exámenes de ADN a unas osamentas encontradas hace poco para determinar si corresponden a tres nacionales desaparecidos, entre ellos, el activista Juan Almonte Herrera.

La petición fue hecha por el presidente del CDDH, Virgilio Almánzar, mediante una carta dirigida al jefe de Estado y que entregó en la Procuraduría General de la nación.

En la misiva, Almánzar dijo que la población espera una respuesta "contundente" sobre el caso que envuelve al activista de los derechos humanos Juan Almonte Herrera, secuestrado en 2009 presuntamente por miembros de la Policía, así como el del transportista Gabriel Aristal y de José Compré.

Los tres hombres desaparecieron durante la gestión del exjefe de la Policía Rafael Guillermo Guzmán Fermín, sustituido hace poco más de un año del cargo.

En ese sentido, Almánzar reclamó realizar una prueba de ADN a unos cadáveres encontrados hace poco en unos matorrales del sector Brisas del Este, del municipio Santo Domingo Este, para comprobar o descartar que pertenezcan a los tres hombres.

Citado por la prensa local, Almánzar dijo que el tiempo de descomposición de los cadáveres es similar al de los desaparecidos.

La desaparición del activista Almonte Herrera fue denunciada el año pasado por Amnistía Internacional, quien pidió entonces a las autoridades locales que investiguen a fondo el caso.

Según la organización, el 28 de septiembre de 2009 Almonte fue raptado cuando se dirigía a la oficina donde trabajaba como contador, en Santo Domingo, por un grupo de hombres armados que se cree pertenecían a una unidad policial.

Esos hombres lo introdujeron a la fuerza en un automóvil, que abandonó rápidamente la zona.

La Policía ha asegurado que el dominicano estaba siendo investigado por el presunto secuestro de un joven de 19 años en la ciudad de Nagua, en el noreste, y le califica de fugitivo.

A finales de octubre de 2009, se hallaron dos cuerpos carbonizados en un automóvil en Santo Domingo, uno de los cuales fue identificado como el de Almonte por su hermana.

La familia cree que las pruebas de ADN que se realizaron posteriormente, y que dieron negativas, fueron manipuladas.