La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó que su cáncer linfático, diagnosticado en 2009, está "resuelto" y que en la actualizada goza de "buena salud", según dijo la mandataria en una entrevista emitida hoy por la televisión.

"La cuestión del cáncer, hoy, es una cuestión resuelta cuando uno la detecta a tiempo y eso es muy importante. Si las personas hacen la prevención ellas tienen las condiciones de detectarlo y tratarse, como sucedió conmigo", señaló Rousseff en una entrevista al programa "Fantástico", del canal Globo.

La salud de la presidenta brasileña es motivo de atención desde que en 2009 le fuera diagnosticado un cáncer linfático, del que se encuentra recuperada.

"Mi salud es muy buena y estoy intentando adelgazar unos cuatro o cinco kilos, para volver a la forma que tenía antes de las elecciones", apuntó la gobernante, quien pasa por controles oncológicos rutinarios "cada seis meses".

Reconoció que desde que ganó las elecciones presidenciales en octubre pasado pasó a usar más vestidos y faldas, para "afirmar la característica femenina", y dejó un poco de lado los trajes con pantalones que siempre la caracterizaron durante su vida pública.

La primera mujer presidenta de Brasil aseveró que a sus 64 años no dejó de lado su vanidad con la llegada al poder y por eso ella misma es quien se maquilla.

La madre y una tía de la mandataria viven con ella en la casa presidencial, que cuenta con 143 servidores, algunos de ellos para atender las visitas frecuentes de su hija y su nieto.

El papel de abuela fue calificado por Rousseff como "fantástico, es 'papaya con azúcar' (fácil)".

Admitió que no es una buena cocinera, pero en cuanto a su plato preferido, la jefa de Estado mencionó el más popular de la gastronomía brasileña, compuesto de arroz, fríjol, carne asada, batatas fritas y ensalada de tomate y lechuga, que era su comida en la infancia

En una informal entrevista, a veces caminando por el Palacio da Alvorada o de pie en su despacho en el Palacio do Planalto, sede del poder Ejecutivo, Rousseff se refirió también a la crisis ministerial por la que pasó en sus primeros meses de Gobierno.

Desde que asumió el poder el pasado 1 de enero, la mandataria debió afrontar la salida de sus ministros de Presidencia, Antonio Palocci; Transportes, Alfredo Nascimento; Agricultura, Wagner Rossi, y de Defensa, Nelson Jobim, los tres primeros por escándalos de corrupción.

"Espero que nunca más tenga que cambiar un ministro. Ellos todavía no fueron juzgados y no podemos condenarlos", aseveró Rousseff, quien sin embargo sentenció: "la corrupción no se acaba de una vez, pero si la podemos hacer cada vez más difícil. Pero no se puede endemoniar la política".

El tener a varias mujeres en su gabinete ministerial, resaltó la presidenta, forma parte de la "complementariedad" de su Gobierno.

"La mujer es más analítica, con una capacidad mayor de ver los detalles, más obsesionada, pero los hombres tienen una mayor capacidad de síntesis y de objetividad", expresó.

En referencia a la fama de su carácter fuerte, Rousseff indicó que parece más dura de lo que es, porque sobresale en medio de un grupo de hombres "dóciles" que la acompañan en el Gobierno.

Al ser preguntada sobre el reto de Brasil para ser sede del Mundial de Fútbol de 2014, la gobernante se mostró confiada en la conclusión oportuna de las obras de infraestructura.

"Tengo plena seguridad, porque vamos a tener por lo menos nueve estadios listos para finales de 2012", puntualizó.