El primer ministro británico, David Cameron, insistió hoy en Moscú en que su país no obviará las diferencias que tiene con Rusia en relación al "caso Litvinenko".

"Nuestra postura es sencilla y de principios: cuando se comete un crimen es asunto de un tribunal", señaló Cameron en una ponencia ante los estudiantes de la Facultad de Relaciones Internacionales de Moscú, citado por las agencias rusas.

El dirigente británico, en histórica visita a Rusia después del enfriamiento que durante años ha caracterizado las relaciones bilaterales entre ambos países, señaló que la parte afectada, en alusión a la familia de Litvinenko, "tiene derecho a la justicia".

Cuatro exministros británicos de Asuntos Exteriores, los laboristas David Miliband, Margaret Beckett y Jack Straw y el conservador Malcolm Rifkind ,se dirigieron ayer a Cameron en una carta abierta, publicada por el rotativo "The Sunday Times", para abordar el caso Litvinenko.

"Estamos listos para continuar el diálogo con la parte rusa. No vamos a obviar que tenemos diferencias en este asunto", aseveró el jefe de gobierno británico.

Alexandr Litvinenko, exespía ruso que residía en Londres, fue envenenado en 2006 con polonio, a raíz de lo cual el Reino Unido rompió sus vínculos con los servicios secretos de Rusia debido a que este país rechazó entregar a Andrei Lugovói, el principal sospechoso en la investigación británica.

Lugovói, también agente de los servicios secretos rusos, fue elegido diputado de la Duma (cámara baja del Parlamento) rusa, por el ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia.

Serguéi Prijodko, asesor de política internacional del presidente ruso, Dmitri Medvédev, declaró que Rusia no eludirá el "caso Litvinenko" si se plantea en las consultas ruso-británicas.

"Nosotros no pensamos plantearlo; tenemos otros asuntos más importantes, pero si nos preguntan no hay temas tabú", apuntó Prijodko, citado por la agencia Interfax.

Agregó: "no creo que este asunto bloquee nuestro avance en las relaciones bilaterales".

Cameron es el primer jefe del Gobierno británico en visitar Rusia desde que Tony Blair lo hiciera en 2006 con motivo de una cumbre del Grupo de los Ocho países más desarrollados (G8) en San Petersburgo.